Somos un Colectivo que produce programas en español en CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, comprometidos con la difusión de nuestras culturas, la situación social y política de nuestros pueblos y la defensa de los Derechos Humanos.

domingo, 29 de abril de 2018

El nuevo progresismo latinoamericano



Alfredo Serrano Mancilla *

Más allá de que ganen o pierdan en sus próximas citas electorales, ya podemos afirmar que ha surgido otra ola progresista en la región. Este nuevo bloque está conformado por Morena, en México, con Andrés Manuel López Obrador al frente; Gustavo Petro, de Colombia Humana; Verónika Mendoza, Nuevo Perú, y los jóvenes Gabriel Boric y Giorgio Jackson, del Frente Amplio, en Chile. Ninguno es un personaje nuevo en la política, pero sí sus formaciones políticas. Cada una tiene sus particularidades, propias del contexto histórico de cada país. Y, sin embargo, todas estas alternativas tienen rasgos característicos en común:

1) Surgen en países con gobiernos neoliberales desde hace décadas. Es precisamente en la Alianza del Pacífico donde se observa la emergencia de estas propuestas alternativas, basadas en la reivindicación de unos mínimos en materia de derecho social y soberanía. Tras años de aplicación de una política de normalización duradera de condiciones paupérrimas de vida para una gran parte de la población, germinan, en contraposición, opciones políticas en sintonía con demandas básicas en educación, salud, empleo y salario, y oportunidades para los jóvenes. Comienza a entrar en crisis la efectividad de la estrategia de inoculación del no se puede como sentido común dominante para transitar hacia un estadio no tanto del sí se puede, sino más bien de una suerte de quizás se pueda. Y esto es, justamente, lo que abre un insólito momento de disputa en estos países neoliberales que por ahora nunca habían visto peligrar su hegemonía.


2) No nacen de movilizaciones, sino lo hacen de manera silenciosa. No son tiempos de cortes de rutas y marchas multitudinarias. La nueva mayoría no se manifiesta con vehemencia, pero su descontento crece sin retorno. Desconfían de casi todo lo que procede de la política y, por ello, su forma de acercarse a las nuevas propuestas es mucho más light. El apoyo no es visceral ni viene con un contrato de fidelidad eterna. Por ahora es transitorio, coyuntural; todo pende de un hilo, siempre están en vigilancia. Pero, poco a poco, en la medida en que las políticas neoliberales avanzan y crecen la desigualdad y la exclusión, y asoma con mayor probabilidad la posibilidad de poner punto y final a lo viejo, el voto por el cambio crece. La vía electoral se presenta, así, como un camino sigiloso que ya canaliza la insatisfacción, sin necesidad de tener que acudir a las plazas.

3) Tienen sus orígenes en la izquierda. Todos los actuales representantes de esta nueva ola progresista latinoamericana vienen del mismo lugar político, aunque con sus propios matices. Eso sí, todos militaron en propuestas de izquierda. Lucharon en trincheras que, con el paso del tiempo, fueron abandonando. Petro dejó el M19 y el Polo Democrático; López Obrador, el PRD; Verónika Mendoza, el Frente Amplio, y Boric y Jackson fueron dejando atrás los espacios de la izquierda universitaria para dar el salto a la política nacional. Es decir, todos tuvieron un punto de partida en la izquierda y luego, al pasar de los años, fueron transformándose en función de sus propias circunstancias, sin dejar de ser lo que eran pero actualizando propuestas y el proyecto político que ahora defienden.

4) Evolucionan hacia un campo político progresista aún en construcción. Es demasiado prematuro para encorsetarlos y etiquetarlos. El desenlace dependerá del margen de posibilidades para abrir brechas y también de lo que la ciudadanía quiera. No se hacen revoluciones ni cambios políticos desde ningún software. Todo está en función de condiciones objetivas y subjetividades dominantes. Lo primero es encontrar la sintonía con el actual reclamo de la gente. Luego, todo se verá. Si se llega a gobernar o no y bajo qué condiciones de fuerza, si es que se logra. Son múltiples los factores que marcaran la vida de cada proyecto político. Hasta el momento, sí coinciden en algo: exigir derechos sociales básicos, políticas más inclusivas, oportunidades más igualitarias y mayor grado de soberanía. Pero ninguno de estos proyectos políticos está cerrado; todo está en pleno desarrollo.

5) Intentan ser equidistantes entre la vieja derecha disfrazada de nueva y la izquierda nacida a principios del siglo XXI. Claramente se sitúan en las antípodas de la ofensiva conservadora. Sin embargo, también procuran poner cierta distancia con la izquierda de Chávez, Maduro, Morales, Correa, Néstor y Cristina Kirchner, y Lula y Dilma. No quieren ser herederos de activos ni pasivos de otros procesos que les son ajenos aunque sí hayan tenido cierto grado de influencia, al menos en una enseñanza: la necesidad de tener que asaltar el poder para cambiar las cosas. Pero no quieren rendir cuentas de otros procesos. Es como una sombra que les persigue, porque es usada por sus detractores para estigmatizarlos rápidamente como lo viejo, como lo pasado. Se trata de un dilema todavía por resolver que, seguramente, en la medida en que se vayan emancipando y teniendo vida propia, esas comparaciones tan recurrentes dejarán de ser efectivas.

En definitiva, la vida política siempre está en movimiento. Nada permanece estático por muy adormecida que una sociedad pueda aparentar ser. Siempre hay una fibra que tocar. No siempre es la misma en cada momento histórico. Cada época cuenta con sus reglas y episteme propios. En estos años, en los que muchos hablan de fin de ciclo, podemos asegurar justo lo contrario: está surgiendo otro ciclo, tal vez más sosegado pero que puede volver a dar otro salto adelante en la historia latinoamericana.
* Director Celag

¿Qué pasó en Paraguay?


La investigadora política Cecília Vuyk ayuda a comprender los resultados electorales del domingo último

Brasil de Fato

El Partido Colorado paraguayo, el mismo que respaldó la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989), venció en las elecciones generales realizadas el domingo último (22). Salvo el período de 2008 a 2012, cuando Fernando Lugo fue electo presidente por el Frente Guasú, el Partido Colorado es la organización política que dirige el país hace más de 70 años.

Mario Abdo Benítez fue electo con 46,47% de los votos, contra 42,7% del candidato del Partido Liberal, Efraín Alegre. Una diferencia de menos de 100 mil votos, el resultado más apretado desde 1993. Además del presidente y vicepresidente de la República, fueron electos senadores, diputados, gobernadores y representantes al Parlamento del Mercosur. Se realizan elecciones generales en Paraguay cada cinco años. Este año, cerca de cuatro millones de personas podían para votar.
En entrevista con Brasil de Fato la cientista política paraguaya Cecília Vuyk comenta los resultados y habla sobre las perspectivas del nuevo gobierno, hijo de la dictadura Stroessnista.

Brasil de Fato: Cecilia, de modo general, ¿cómo analiza los resultados de estas elecciones?
Cecilia Vuyk: Bueno, las principales candidaturas que estuvieron en disputa en estas elecciones fueron principalmente dos: por un lado el Partido Colorado, que es el partido de gobierno que estuvo desde 1947 en el poder, solamente con con un breve lapso de alternancia con la victoria popular que tuvimos en el 2008 con Lugo. Y fue quien ganó la presidencia con Mario Abdo Benítez a la cabeza, que es el hijo el secretario privado del dictador genocida Alfredo Stroessner y que reivindica a la dictadura y al mismo Alfredo Stroessner; y por otro lado, estaba la Alianza Ganar, encabezada por Efraín Alegre, quién es dirigente del Partido Liberal, el segundo partido más grande del país, que constituyó una alianza con el Frente Guasú y con otras fuerzas de oposición, haciendo cara al continuismo del proyecto autoritario privatista del Partido Colorado.

Uno de los principales elementos a destacar en estas elecciones es el escaso margen con el que gana Mario Abdo y que es la menor cantidad de votos recibida por el Partido Colorado a la presidencia. Esto nos muestra la decadencia del aparato partidario del Partido Colorado, un proceso de declive que viene dándose en los últimos años con fuerza. El segundo elemento de reflexión es que la cantidad de votos recibidos por la Alianza Ganar, sumada a la importante cantidad de votos blancos, nulos y algunos recibidos por candidaturas independientes, da un 6% más que la cantidad de votos recibida por el Partido Colorado. Esto nos demuestra dos cosas principales: uno, la posibilidad real y concreta de efectivamente vencer al Partido Colorado en las elecciones; y segundo: resalta con fuerza esta voluntad de cambio que tiene el pueblo paraguayo.

¿Cómo queda la composición del legislativo paraguayo?
En el Parlamento, las tres principales fuerzas parlamentarias se mantienen con algunas diferencias. Por un lado, el Partido Colorado, la primera fuerza parlamentaria, pierde dos escaños, demostrando nuevamente esta pérdida de votos y este declive que ya estábamos analizando. El Partido Liberal mantiene las 13 bancas que tiene actualmente, y el Frente Guasú, que es la tercera fuerza parlamentaria, aumenta y pasa a contar con seis senadores de los 45. Creo que en la composición del parlamento tenemos dos elementos principales por analizar: primero es la decadencia del Partido Colorado, que es algo importante a resaltar y la voluntad de cambio del pueblo paraguayo. Y un segundo elemento que queda para el análisis es la necesidad de empezar a debatir sobre las oposiciones oficialistas. Esta antigua técnica de las dictaduras de generar supuestas nuevas figuras y supuestos nuevos partidos que se presentan como nuevos para oxigenar el proyecto de gobierno, pero que en verdad, están representando tanto al mismo proyecto como inclusive muchas veces a los mismos grupos.

¿Cuál será el proyecto económico del nuevo gobierno?
Será la continuidad y la profundización del proyecto económico actual del gobierno encabezado por Horacio Cartes y sostenido principalmente sobre la expansión del latifundio, la privatización de los bienes y servicios públicos, la entrega de los recursos naturales y de sectores estratégicos al capital extranjero, y el endeudamiento del Estado a través, principalmente, de los llamados bonos soberanos con sus principales acreedores en los capitales financieros norteamericano y su principal socio comercial en los capitales brasileños. En ese sentido, el panorama económico no es muy alentador para el pueblo paraguayo.

¿Y qué podemos decir sobre la política externa?
En términos de política externa del nuevo gobierno, lastimosamente, será también una continuidad y profundización de la misma línea de política exterior del actual gobierno Cartes. Con esto, tenemos, por un lado, una alianza con el imperialismo norteamericano y una conformación de este bloque de gobiernos que viene profundizando su alianza y propaganda del imperialismo en la región; vinculado a la conformación de la Alianza del Pacífico, el quiebre actual de UNASUR, la búsqueda de profundizar el Mercosur como una plataforma netamente comercial y vincularlo a tratados de libre comercio con Europa, avanzar en los tratados de libre comercio con Estados Unidos y con otros países, y sobretodo, ser un factor de propaganda y desestabilización de gobiernos progresistas de la región como el caso de Venezuela o de Cuba. De hecho, vale recordar que el gobierno paraguayo de Horacio Cartes fue uno de los que apoyó el golpe de estado en Brasil en el 2016.

¿Usted ve una relación entre esta victoria de la derecha paraguaya y la ascensión de los sectores conservadores en los demás países de la región, por ejemplo Argentina, Brasil y Chile?
La victoria del Partido Colorado con este proyecto político autoritario, fascista, de privatización y represión, debe ser comprendida en su contexto. El avance del fascismo viene siendo justamente la expresión de la crisis estructural que está viviendo el capital. Si entendemos el fascismo como la fuerza de choque del capital, la crisis estructural hace que nos enfrentemos a un escenario mucho más violento, pues la necesidad imperialista del capital de expandirse y conquistar nuevos territorios, nuevos recursos naturales y profundizar la explotación de la mano de obra, son los elementos centrales que marcan este contexto en el cual mínimos avances en términos de derechos, de defensa de soberanía, de recuperación de recursos naturales, de la tierra, son atacados directamente por las fuerzas del imperialismo y las fuerzas fascistas. En ese sentido, es que entendemos el golpe de estado en Honduras en el 2009, el golpe de estado en Paraguay en el 2012, el golpe de estado en Brasil en el 2016, que fueron golpes no solamente contra los gobiernos, sino principalmente golpes de estado contra los avances del movimiento popular en la reivindicación de los derechos y en la recuperación de nuestros recursos.
¿Cuáles serán los desafíos para la izquierda paraguaya y los movimientos sociales del país a partir de estas elecciones?
Por un lado, el gobierno seguirá profundizando sus políticas autoritarias de privatización, de flexibilización laboral, de cercenamiento derechos, de persecución, cómo viene haciendo el gobierno Horacio Cartes desde el golpe de estado. Esto nos abre un escenario de mucha resistencia para frenar los avances privatistas, represores y autoritarios del nuevo gobierno, y para avanzar en las necesarias conquistas que permitan tener mejores condiciones de vida para todas las personas en el país. Entonces tenemos por delante un escenario de mucha resistencia, de enfrentamiento y combate a las políticas de profundización del saqueo y la represión que vienen de la mano este nuevo gobierno, garantizar y defender los derechos conquistados y avanzar en la conquista de derechos, y lograr avanzar en esa articulación, en ese amplio frente de unidad nacional, que permita tener una expresión del cambio.

CODECA, un movimiento social que incomoda a los ricos por sus propuestas de cambios estructurales


Guatemala

Durante la invasión española, el único indio bueno era el indio muerto. Durante la Colonia y la República, el único indio bueno era el indio obediente y servil. Esto evidencia que para la casta opresora, criolla y/o mestiza, el indígena era, es y será siempre un No Ser. Un no sujeto.
Para los “ciudadanos plenos” de las bicentenarias repúblicas criollas, el indígena es bueno y permitido en tanto en cuanto exista como objeto folclórico casi arqueológico del comercio global posmoderno. En el momento en que el indígena levante la cerviz para constituirse en sujeto, la “ciudadanía” de izquierda y derecha lo linchan señalándolo de delincuente, haragán, maleducado…
El 24 de abril reciente, decenas de miles de indígenas y campesinos, articulados en el movimiento social Comité de Desarrollo Campesino (CODECA), divididos en cuatro columnas gigantes, como serpientes humanas zigzagueantes, ingresaron al Parque Central de la castiza ciudad de Guatemala. Corazón del poder político y económico del país.
La consigna que llevaban era: “Fuera gobierno, empresarios y militares corruptos. Vamos por el camino del proceso constituyente plurinacional”.
La presencia de estos subalternos en proceso de sublevación, incomodó de sobremanera a la rancia oligarquía chapina ahogada en su corrupción, y al señalado gobierno cómico que en dos años convirtió al país en un circo de mal gusto.
No es la primera vez que ocupan el centro de la ciudad, ni su propuesta es reciente. Los integrantes de CODECA vienen trabajando, anunciando y articulando centenares de comunidades alrededor de la idea del proceso constituyente plurinacional desde 2012. Que la “ciudadanía plena” los haya oído, pero no los haya escuchado, es otro asunto.
¿Qué es lo que incomoda de CODECA a la corroída oligarquía chapina?
Las comunidades en resistencia articuladas en CODECA lograron constituirse prácticamente en y desde todos los diferentes rincones del país en el movimiento social más contra hegemónico en ideas de cambio y voluntad organizativa. Hasta en la ciudad capital existe núcleos de CODECA.
Esa capacidad organizativa envolvente reactiva en la citadinidad el temido mito de los “indios insurrectos” corriendo de las montañas para estrangular a la ciudad.
Les da miedo la propuesta del nuevo pacto social para la creación del Estado Plurinacional. Esta idea les genera una incertidumbre existencial. La rancia oligarquía y sus caporales no pueden vivir sin el negocio del Estado nación que saquea a los pueblos indígenas. Temen perder sus privilegios bicentenarios. Pánico les genera el sólo hecho de transitar hacia una democracia participativa. Y, CODECA, día que pasa avanza en dicha propuesta, y adquiere mayor claridad y profundidad en sus propuestas.
Les da miedo CODECA porque en 197 años de vida republicana, jamás en Guatemala los indígenas y campesinos se habían atrevido a crear su propia organización política para disputar el poder a la oligarquía.
Existieron partidos políticos de izquierda o de la Premio Nobel Menchú, pero jamás nacieron de las entrañas de los pueblos. La organización política Movimiento para la Liberación de los Pueblos (MLP) es una obra inédita de las comunidades en resistencia. Y, al parecer, tiene objetivos claros y distintos.
Les da miedo porque campo y ciudad se unen alrededor de la propuesta de CODECA, porque aparte de la desganada indignación citadina, no hay propuestas alternativas de cambios estructurales para el país. Les da miedo porque este movimiento se mueve de manera autogestionaria, y sin cooperación internacional. Y, saben que por la dinámica de funcionamiento de este movimiento no podrán comprarla u onegizarla (como hicieron con casi la totalidad de las organizaciones indígenas y campesinas del país).
Les duele porque CODECA avanza fuera y muy a pesar de los conocimientos y títulos académicos impartidos en sus universidades de parqueos. Las propuestas de este movimiento, que ahora despierta el interés de indignados urbanos y rurales, no salieron de los centros de investigación u academias hegemónicas. Ni la izquierda política neoliberal tiene injerencia en el “corpus teórico” de este movimiento.
Le tienen miedo a CODECA porque este movimiento, a mayor criminalización crece y se fortalece aún más. Hasta auto definirse como movimiento de defensores de derechos humanos. A mayor difamación y cerco mediático en su contra, CODECA reinventa sus propios medios de comunicación y difusión para socializar sus propuestas.
CODECA, en estos últimos años, en un país en lúgubre oscuridad (atrofiado por la corrupción), se ha convertido no sólo en un referente de voluntad colectiva (sujeto colectivo transformador), sino ante todo en un referente de ideas de cambios estructurales y profundos a realizar.
Lo que incomoda de sobre manera a la vetusta oligarquía es tener dinero descomunal y no poder comprarse a CODECA. Contar con todo el arsenal de medios de información y agentes de adoctrinamiento, pero no poder readoctrinar a este movimiento. Contar con todos los medios y mecanismos de dominación hegemónica y no lograr frenar la voluntad contra hegemónica emergente. Esto y mucho más incomoda a la oligarquía cleptómana, y a sus “ciudadanos plenos”.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

sábado, 28 de abril de 2018

Confianza Funámbula


Dime en qué confías y te diré quién eres

Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Instituto de Cultura y Comunicación UNLa

Pedir y dar confianza se ha convertido en un mercadeo de dogmatismos a destajo con tendencia a suscribir complicidades cada vez más distantes de la realidad y de las pruebas. Con palabrería a discreción, los orfebres del engaño piden, sin empacho, “confianza” del pueblo, del cliente o del paciente… para obligarloa cumplir los rituales de la incondicionalidad disfrazada de “confianza” ciega, sorda y no pocas veces muda. 
Se dice, y se cree, que la confianza se entrega como se entrega un “pedido a domicilio” y que basta con tener domino sobre uno o varios de los estereotipos de fachada para que alguien desdoble su “confianza” sin regateos y sin pedir cosa a cambio. Casi como quien da y pide una “bendición”, como quien finca sus relaciones sociales en nexos cándidos o como quien hace de la “metafísica” una práctica y una “fe” absoluta. Reinos del idealismo. 
Y es que la ideología de la clase dominante necesita, “como al oxigeno”, la “confianza” de sus creyentes. La más amplia dosis de a-criticismo que haga posible la permisividad necesaria, según sea el desafío a la realidad. Piden confianza los “representantes” de Dios en la tierra. Piden confianza los empresarios y los banqueros; piden confianza los políticos y los vendedores…y el pedido va siempre barnizado con silogismos o sofismas de todo tipo. Desde el “más allá” hasta el “aquí y ahora”.
Se ha convertido en un examen “liquido”, una especie de nadería abundante a cambio de “confianza”, total, siempre queda el reino de las “disculpas”. La desconfianza suele ser mal vista por los poderosos (que por otra parte suelen animar el “escepticismo necio” -y a ultranza- para desembarazarse de todo compromiso). Si desconfías del patrón, te priva de sus indulgencias; si desconfías de los créditos bancarios, te llaman paranoico; si desconfías de los anuncios televisivos… puedes ser estigmatizado como “resentido”. Dime de qué desconfías y te diré quién eres.
Hemos llegado al extremo de ver cómo la “confianza” se convierte en mercancía que se vende y se compra en presencia o a distancia. Así parece obligatorio confiar el los “médicos” y en su “sabiduría” (no obstante el fracaso estruendoso de la medicina burguesa en todo el planeta). Hay que confiar en sus medicamentos (no obstante el desfachatado comercio con fármacos insuficientemente probados y exageradamente envueltos en negocios publicitarios). Hay que “confiar” en los abogados, en los curas, en los contadores, en los vendedores… en el capitalismo porque, de lo contrario, la mínima desconfianza (o las preguntas “puntillosas”) convierten al que duda en paria de la lógica y del sistema económico dominante. 
Incluso el requisito metodológico, en todas las áreas del saber, que implica presentación de pruebas científicas consolidadas en el marco de los mejores avances del conocimiento, ha sido sometido mafiosamente a la infiltración de “nichos de confianza” que sirven para relajar el rigor y vender como “insuperables” objetos o conceptos, de sustento muy dudoso. La confianza convertida emboscada rentable. 
Hay que ser muy exigente con la cantidad y la calidad de la confianza que uno deposita, diariamente, frente al maremágnum deconfiabilidadque a destajo se nos exige. Estamos presionados a cada instante. En un sistema regido por la lógica de la reducción de gastos para el máximo beneficio en la acumulación del capital…quieren que confiemos en los transportes que tomamos cada día para ir y volver del trabajo. Quieren que confiemos en lo que nos comemos su producción, tratamiento y comercialización. Quieren que confiemos en los educadores, en sus capacidades y en sus intereses implícitos y explícitos. Quieren que confiemos en los diarios y en sus periodistas. Quieren que confiemos en lo que dicen y en lo que no dicen. O dicho de otro modo, quieren que confiemos en sus mercancías y en sus manera de vendérnosla (en efectivo o a “crédito”) con “los más bajos intereses”. A cualquier costo. 
Bajo la dictadura del consumismo y de la mercancía, el margen de la credibilidad debería ir reduciéndose exponencialmente. Cuanto más nos explotan, nos endeudan, nos secuestran el salario o nos anestesian mediáticamente, la “confianza” en un sistema económico mundial, fracasado a todas luces, debería haberse extinguido hace ya mucho tiempo. Y sin embargo… se mantienen vivos muchos reductos de la subjetividad y de la objetividad donde la necesidad humana -e histórica- de confiar es manipulada en beneficio de “negocios”, de por sí, nada confiables. 
Así, hoy, lo únicamente confiable es la lucha de los pueblos por su emancipación, por su soberanía y por su felicidad digna. Lo único confiable son las palabras y los hechos del pueblo trabajador en lucha abierta contra todo saqueo, opresión y humillación. Lo único confiable es la verdad de la lucha social abierta y decidida contra un sistema económico y de “valores” que ha puesto al capital por encima de los seres humanos. Lo único confiable es la praxis de la rebeldía, y su ascenso incansable, hacia un mundo sin clases sociales, sin amos y con justicia social confiable gracias a que todos privilegien la buena vida de la comunidad contra la vida parasitaria de unos cuantos. 

Dr. Fernando Buen Abad Domínguez
Director del Instituto de Cultura y Comunicación
Universidad Nacional de Lanús

Los tiempos mejores


Por Carolina Vásquez Araya

Hace falta una buena limpieza de primavera para sacar toda la basura.

El fraude estaba cantado desde el momento mismo en que los dirigentes de la máxima organización gremial del empresariado guatemalteco decidieron engrasarle los rodos a la campaña de FCN, con un actor de tercera al frente. Desde ese momento, los grandes consorcios le pusieron el pomo al frasco para demostrar, una vez más, que su inveterada costumbre de incidir desde las sombras en los destinos del país buscando apoyar a quien les garantizara su ya histórica hegemonía, siempre funciona.
Sin duda los empresarios involucrados en el financiamiento ilícito no contaban con ser investigados y puestos en evidencia. ¿Por qué iban a hacerlo, cuando su manipulación de las campañas electorales es una constante de la fórmula? ¿Acaso no es el derecho consuetudinario de los dueños de la riqueza cuidar sus intereses no importando cuál sea el costo para el resto de la ciudadanía? ¿Es que alguna vez han tenido que pagar por las fortunas adquiridas a costa de acuerdos secretos con los nuevos gobernantes cada cuatro años?
La sorpresa ha sido el mea culpa inesperado de la cúpula empresarial ante una sociedad que no sabe cómo reaccionar. Unos les arrojan flores y confeti porque, claro, hay que celebrar el “noble gesto” de reconocer sus errores (conste que solo reconocen el más reciente, el más obvio). Otros les arrojan material mucho menos aromático por medio de las redes sociales en una verdadera catarsis por este y otros muchos pecados que se les atribuyen con mayores o menores evidencias. Lo que venga después será, sin duda y como muchos auguran, un parteaguas no solo para la iniciativa privada sino también para la clase política y para la ciudadanía cansada de la madeja de intrigas en que se ha convertido el quehacer institucional en Guatemala.
Las promesas de campaña, divulgadas masivamente en todos los medios gracias a los muy generosos aportes de los empresarios y otros donantes anónimos, jamás fueron cumplidas. Esto, porque dada la tradición de los procesos políticos en el país, no era necesario y probablemente los financistas nunca se fijarían más que en lo que les tocaba en términos de privilegios y exenciones. Así es y así ha sido siempre durante todas las administraciones de la mal llamada “era democrática”.
El candidato de marras prometió que vendrían “tiempos mejores” pero nunca especificó para quién. De hecho, la manera tan radical de encaramarse en una plataforma de excesos lo ha convertido en un símbolo de la mediocridad de su gobierno y le ha generado toda clase de críticas y señalamientos a partir de investigaciones reveladoras de sus escasas dotes de administrador de los recursos del Estado. Quienes le acompañan en la aventura tampoco son las mentes más brillantes del escenario político y lo único que van sembrando es más rechazo y acumulando más vapor en la olla de presión al avalar las mentiras y enredos de su líder.
Las amenazas de quitar de en medio a Iván Velásquez -como si fuera el responsable de la situación caótica del gobierno- se convierten en una auténtica confesión de culpa y en un intento inútil y peligroso por neutralizar la acción de la justicia; esto, con el único propósito de blindarse y terminar el período sin acabar en la cárcel, como sucedió con su antecesor. El futuro político de Guatemala depende ahora de un empresariado limpio, de una ciudadanía consciente y de un cambio radical de las reglas del juego, empezando por la reforma largamente esperada de la Ley Electoral y de Partidos Políticos. Si eso no sucede, de nada servirán las plazas ni los golpes de pecho.
Un empresariado transparente y una ciudadanía activa podrían propiciar el cambio.

www.carolinavasquezaraya.com

Un general que no sabe lo que es la democracia



Emir Sader

Un general brasileño ha manifestado preocupación con la democracia, con lo que se demuestra que no sabe lo que es. Antes de todo, porque no le toca a un general manifestar preocupación por la democracia. Lo cual, por sí solo, es antidemocrático, no está entre sus funciones. El general debiera estar preocupado por la protección de las fronteras del país respecto del tráfico de drogas y de armamento, entre otras funciones.

Pero el general tampoco conoce la historia de Brasil, en particular en lo que atañe a la democracia. La última vez que generales manifestaron preocupación por la democracia, se valieron de esa supuesta preocupación para destruir, de la forma más brutal precisamente a la democracia en Brasil. Así empezó el periodo más sombrío de la historia del país, que duró 21 años y que destrozó todo lo que había sido construido de democracia en Brasil.

Bastaría que el general leyera los libros de historia para darse cuenta de lo que no es democracia, producto de la acción de sus colegas de institución. Todo ha empezado con actitudes como esa, de preocupación militar por la democracia, que ha llevado a todo lo negativo que se ha abatido sobre el país.
Al mismo tiempo que el general no conoce a Brasil. La democracia fue violentada, hace pocos años y, al parecer, el general no se ha dado cuenta, cuando el voto popular no es respetado y una presidenta fue impedida de ejercer el mandato para el cual había sido relegida democráticamente. Por lo que se sabe, el general no manifestó ninguna preocupación por la democracia en aquel momento.
Más recientemente, un ex presidente, el único hombre público que tiene la confianza de la gran mayoría del pueblo, porque ha gobernado de la forma más democrática a Brasil, saliendo del gobierno con 87 por ciento de apoyo, fue condenado sin haber cometido ningún crimen y sin que exista ninguna prueba de irregularidades que él hubiera cometido. Por lo que se sabe, el general no se dio cuenta, una vez más, que la democracia estaba siendo destruida. Sus preocupaciones estaban en acusaciones sin fundamento de corrupción en contra de ese hombre público.
Si conociera a Brasil y a su pueblo, y supiera lo que es democracia, el general sabría que lo que amenaza a la democracia en Brasil es el hecho de que el país ha sido siempre, hasta hace poco, el país más desigual del continente más desigual de mundo, de que el país ha estado en el Mapa del Hambre de la ONU.
Si hubiera estudiado un poco el tema, sabría que la extrema pobreza, el hambre, las inmensas desigualdades, son incompatibles con la democracia, régimen en que todos debieran ser iguales frente a ley, pero que, en nuestras sociedades, son extremadamente desiguales.
Qué amenaza para la democracia es que los militares se pronuncien sobre el sistema político y amenacen con intervenir impunemente. En lugar de criticar a los subordinados que han cometido ese crimen en contra de la democracia, el general hizo declaraciones en la misma dirección.
Nunca hubo en Brasil un régimen tan corrupto como la dictadura militar, cuando los escándalos eran escondidos por la censura ejercida por los soldados en contra de los medios. La corrupción siempre ha existido en Brasil, todavía más en la dictadura castrense. Lo que amenaza a la democracia es la falta del ejercicio libre y soberano del pueblo para decidir los destinos del país, sin interferencias indebidas del Poder Judicial y sin amenazas de un nuevo golpe militar.
Desafortunadamente, las fuerzas armadas brasileñas han impuesto una amnistía para que se ignoren crímenes cometidos durante la dictadura, legitimando hasta la tortura, crimen imprescriptible, por el derecho internacional. Brasil ha quedado, hasta hoy, en la contramano de ese derecho, por mantener la herencia vergonzosa de la época de la dictadura militar.
Lo que las fuerzas armadas más temen son las Comisiones de la Verdad, como han manifestado sobre la intervención militar en Río de Janeiro. ¿Por que ese temor a la verdad? Deberían, al contrario, acatar las resoluciones de la Comisión de la Verdad sobre los crímenes cometidos durante la dictadura militar y asumir una profunda autocrítica, que incluya nunca más meterse en política ni manifestar cualquier preocupación, menos todavía amenazar volver a intervenir, que es la más grande amenaza a la democracia en Brasil.
La única forma de garantizar la democracia en Brasil son las elecciones directas y libres, dejando en manos del pueblo el derecho de decidir, sin injerencias ni de jueces, ni de militares, los destinos del país. En ese caso Brasil volvería a tener una democracia sin ningún tipo de tutela.

Un pueblo informado es poder colosal

Ilka Oliva Corado.
Los medios corporativos tienen el dinero y el poder para manipular cualquier tipo de información, porque corresponden a intereses oligárquicos: que son los de las bandas de criminales que hacen del sistema la cadena que esclaviza a los pueblos y enriquece a los lacayos. 

Estos medios corporativos tienen infinidad de rostros, apariencias y personalidades, una caja de resonancia que muchas veces aparenta ser la melodía dulce de la fantasía, que mantiene a gran parte de la sociedad dentro de una burbuja de comodidad e ignorancia. Porque un pueblo desinformado es un festín para el hambre de los lacayos. 

Medios que distribuyen masivamente y meticulosamente, desinformación con apariencia de verdades y realidades que, esconden la crueldad de los gobiernos que se han postrado a los pies del amo, para recibir sobras a cambio de la opresión de sus pueblos. 

Estos medios corporativos podrán tener el dinero y el poder, los tentáculos suficientes para maniobrar a su gusto en el imaginario colectivo: tanto en televisión, prensa y radio y mucho más aún en las plataforma de las redes sociales. Pero no tienen la voz, el corazón y la dignidad de los pueblos enardecidos que buscan su libertad y; un pueblo informado es el arma más poderosa del mundo, por esa razón la inversión en la desinformación es millonaria. 

Los pueblos deben estar atentos y despiertos ante este tipo de adormecimiento amnésico, que busca mantenerlos sedados y ajenos a las realidades, esto como estrategias de dominación masiva. 

Los ciudadanos tienen la obligación individual y colectiva de cuestionar, investigar, leer, divulgar y compartir información una y otra vez por vertientes distintas, para que no se logre borrar de un plumazo la Memoria Histórica y sean la memoria individual y colectiva los ejes centrales de la resistencia de los pueblos que se niegan a dejarse engañar y pisotear. 

Es un mínimo de esfuerzo, es amor propio, es solidaridad, es consecuencia política y humana, es una estrategia de resistencia, es un empoderamiento colectivo, es pasar la estafeta, es no resignarse, es no bajar los brazos, es seguir caminando. 

Es sembrar en tierra fértil aunque los medios corporativos nos digan que son baldíos, el páramo más seco es capaz de florecer; los pueblos del mundo aún no están vencidos, nos quieren hacer creer que lo estamos pero no es así, aún no han logrado apagar el fuego de nuestras almas que mantienen el rescoldo de la dignidad de nuestras raíces ancestrales y los sueños de nuestros mayores. 

Es un mínimo de esfuerzo, es confiar en la capacidad de comprensión lectora y formular el análisis propio, que siendo diferente representa una oportunidad de resistencia, de las tantas que un pueblo es capaz de crear con su ingenio, su amor, su cultura, su lealtad y su raíz milenaria. 

Es un esfuerzo mínimo mantenernos despiertos, para salir a encontrar la alborada, porque siempre llega, aunque nos quieran hacer creer que la noche y su densa oscuridad es una oda a la impunidad, pero tan solo es la fuerza que nos nutre para enfrentar la luz del nuevo día. 

 @ilkaolivacorado

Blog de la autora: 

Abdo Benítez y un sistema político mafioso

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Mario Abdo Benítez
Foto: nanduti.com.py
 
Mario Abdo Benítez, hijo del secretario privado del dictador Alfredo Stroessner, ganó con una diferencia de menos de cuatro puntos porcentuales sobre el liberal Efraín Alegre, de la Gran Alianza Renovada (Ganar), a quien apoyó la coalición de centroizquierda Frente Guasú, que encabeza el expresidente Fernando Lugo. Su victoria fue muchísimo más estrecha de lo proyectado por los sondeos previos.
Unos 4,2 millones de ciudadanos estaban habilitados para votar (de siete millones de paraguayos) entre 10 fórmulas presidenciales inscriptas, para elegir al sucesor de Horacio Cartes, quien llega al final de su mandato con un escaso 23% de aprobación y una fortuna personal aumentada. A los 46 años, Marito, como lo llaman, sucederá a su correligionario Horacio Cartes, a quien enfrentó en la compulsa interna partidaria. El presidente había respaldado a su ex ministro Santiago Peña.

Abdo ingresó a la política partidaria en 2004, de la mano del empresario Juan Alberto Ramírez Díaz de Espada, propietario de la firma ADESA y el ingenio Santa María. Rápidamente Adbo fundó su propio sector interno, el movimiento Paz y Progreso, siguiendo una consigna de Alfredo Stroessner, junto a un nieto del dictador, Alfredo Goli Stroessner.

Empresario de la construcción, Abdo Benítez es dueño de dos empresas que se han beneficiado con contratos con el Estado paraguayo. Almacenamiento y Distribución de Asfalto (Aldía SA) fue creada en 1997 y entre 2010 y 2014 obtuvo contratos con el Ministerio de Obras Públicas y la Municipalidad de Asunción por 18,5 millones de dólares.

También es propietario de Creando Tecnología SA (Createc SA), fundada en 1998 con su esposa de entonces Fátima Díaz Benza, que facturó al Estado, en el mismo periodo, otros 3,8 millones de dólares. Pero los contratos con el ministerio de Obras Públicas cesaron al distanciarse del presidente Cartes, para liderar la disidencia interna.

Paraguay, que salió de 35 años de dictadura en 1989, ha vivido bajo la hegemonía del partido Colorado durante los últimos 70 años, con la sola excepción del gobierno del exsacerdote y ex presidente progresista Fernando Lugo (2008-2012), quien fue destituido en un juicio político un año antes de completar su mandato, con el voto de los liberales, hoy sus aliados electorales.

El diario conservador ABC Color señaló en su editorial que cuando Marito deba empezar a cumplir con lo que prometió como candidato, ahí encontrará el problema, tras indicar que Abdo ha identificado en su plan de gobierno factores reales y preocupantes en la política del desarrollo como la creciente pobreza y desigualdad, que afecta a más de la mitad de la población, la galopante inseguridad –ciudadana y jurídica–, falencias en las áreas de salud y educación, entre otros.

La peor herencia que recibe –dice ABC -es la que le deja su homólogo saliente: la captura del sistema político paraguayo por parte de grupos mafiosos de interés político y económico bien organizados, los que de la mano del presidente Horacio Cartes han logrado cooptar al Poder Legislativo y al Judicial, así como a instituciones jurisdiccionales clave de la República, como la Fiscalía General y la Contraloría. Todo, con la finalidad de gobernar el Estado paraguayo como una empresa fraudulenta, añade el editorial.

El coloradismo ya no es garantía

Pero no se puede hablar de un solo coloradismo. Un sector importante de la oligarquía tradicional (sector exportador/importador, no vinculado a las mafias del contrabando y narcotráfico) desconfía del instrumento político conducido por Cartes, pero no del partido.

Otro grupo ligado a los narconegocios vinculados al cartismo, apuesta a que su líder pueda retornar al poder si la Asamblea Constituyente a convocarse el año próximo permite la reelección del Presidente; y un tercer sector, formado por la oligarquía terrateniente, tradicional, ya no confía en el Partido Colorado como garante de sus intereses de clase.

El Partido Colorado es el que maneja los aparatos institucional, judicial y policíaco, que posibilita el contrabando y el narcotráfico en Paraguay, utilizados por Cartes para, mediante una dedocracia financiera, hacerse de cuánto negocio privado pudiera favorecer a sus empresas, señala el analista Daniel Feipeler. Es el coloradismo el que garantiza la intromisión militar estadounidense, con la excusa de la lucha antinarco, en una localización central para el control del Cono Sur y sus recursos naturales, añade.

Paraguay, un país rico en hidroelectricidad –con convenios que el nuevo gobierno debe renegociar con Brasil y Argentina- pero sin salida al mar, no logra reducir su alto índice de pobreza.

Uno de los saldos de la década de los gobiernos progresistas en la región es no haber sabido ni podido construir a tiempo cuadros políticos y figuras electorales de recambio. Pareciera que la relación directa entre el líder popular (Fernando Lugo) y su pueblo representa tanto una fortaleza como una debilidad (la dependencia del proceso de transformación respecto a que el liderazgo pueda revalidarse en las urnas). Y como vimos en Brasil, Argentina, Ecuador, entre otros países de la región, la derecha golpea sobre esa debilidad.

El Frente Guasú, ante la imposibilidad de la candidatura de Lugo, evaluó sus márgenes de acción: presentarse con lista pura; conformar una Alianza con sectores conservadores y liberales, o conformar una alianza con partidos pequeños para tratar de salir del bipartidismo histórico con una tercera posición, pero sin una opción real de ganar.

Si bien la plataforma electoral de la Alianza GANAR es más progresista que la que llevó a Lugo en 2008 a la presidencia, hay una diferencia importante entre una plataforma electoral y el desarrollo del programa político una vez en el poder. Sin embargo, esta opción también puede suponer una construcción más amplia y sostenible en el tiempo, con vocación de poder.

La opción de una alianza con sectores de derecha provocó que varios partidos políticos y sectoriales se alejaran del Frente Guasú por entender que significaba entregar las banderas y principios de la concertación. El desafío de la izquierda, tras esta experiencia electoral fallida, está ahora en sostener en el tiempo una mirada de articulación de intereses sociales y populares, superando la debilidad planteada con respecto a la relación líder-masa y la imposibilidad constitucional de la candidatura directa de Lugo.
Efraín Alegre, un abogado de 55 años que comenzó su actividad política en oposición a la dictadura, intentaba por segunda vez acceder a la presidencia. En 2013 solamente tuvo el apoyo de su partido Liberal, y perdió frente al actual mandatario.

Además de mandatario y vice, se eligieron 45 senadores (más 30 suplentes), 80 diputados, 17 gobernadores, 17 juntas departamentales y los 18 miembros del Parlamento del Mercosur. Entre los candidatos a senadores, se encontraban tres ex presidentes: Cartes, y sus antecesores Nicanor Duarte Frutos y Fernando Lugo.

Celso Guanipa Castro
Periodista y politólogo paraguayo, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico

https://www.alainet.org/es/articulo/192428  

Pensiones y protestas sociales en Nicaragua — CELAG

Amílcar Salas Oroño y Javier Calderón Castillo


I. Las protestas

La repetición de hechos similares en diversos lugares del país, con la misma modalidad y desenlace, permite una primera aproximación a la cuestión de los sucesos ocurridos durante esta semana en Nicaragua: presiones y manifestaciones callejeras que van más allá del inmediato desencadenante – las reformas al INSS; propuesta de modificación que ya fue admitida por el Gobierno que, eventualmente, puede ser rediscutida – y que deben ser observadas con la preocupación propia de un intento desestabilizador a la democracia nicaragüense, cuestión no secundaria dado el clima de disputa geopolítica en que se encuentra la región.
En el transcurso de las horas y días, pudieron observarse: ataques violentos a la Alcaldía de Estelí, ataque a la Alcaldía de Granada, saqueos a la sede Departamental del Frente Sandinista de Chinandega, incendios organizados de locales en Rubenia, León, y otras comunas, intento de incendio de la biblioteca de Nueva Guinea (con seis personas en el interior del edificio), saqueos en establecimientos de Metrocentro, ataques y amenazas a periodistas de diversos medios, sin dejar de resaltar los encuentros violentos en los alrededores de la Catedral de Managua, la publicación en redes sociales de un comunicado falso del Ejército de Nicaragua, y si se considera la multiplicidad de los focos de fuego y humo instalados durante los días -estratégicos, desde el punto de vista mediático- pareciera que alguna forma de organización previa pudiera estar también participando de las circunstancias.
El inicio de las “protestas” fue activado desde los sectores estudiantiles, cuestión que no es una novedad – desde el punto de vista de la comparación regional-: en la Universidad Nacional Agraria (UNA), la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), la Facultad Regional Multidisciplinaria (Farem) y la Politécnica de Nicaragua (UPoli)  comenzaron a darse los primeros movimientos. Estudiantes que adhirieron con rapidez a un relato en sintonía con el discurso de las oposiciones de derecha en la región, distintos a los reclamos de la consigna originaria (por el cambio en los montos de cotización previsional). Empezaron a hablar en los medios de comunicación de “luchar contra la corrupción”, “por la libertad de prensa”, etc.
Se trata, también, de hechos vinculados con las nuevas herramientas de protagonismo “cívico”: la convocatoria inicial se hizo a través de las redes sociales (bajo el hashtag #SOSINSS), disparador de las protestas, desde el cual se fueron congregando voluntades en las Universidades y, desde allí, partir hacia otros destinos de choque.
II. La reforma de las pensiones
Durante el año 2017, el sistema pensional nicaragüense tuvo un déficit de 80 millones de dólares causado por el desbalance interno entre base de cotización y pensionistas. Un asunto que obligó al Gobierno a revisar el conjunto del sistema, negándose a las peticiones del FMI y de los empresarios a subir la edad de jubilación[1], ni al aumento de las semanas de cotización que se ubican en 750, muy por debajo de las pretensiones de los neoliberales.
La reforma ha sido sometida a discusión con los gremios de trabajadores, las cámaras empresarias y otros sectores de la sociedad. El Gobierno informa que el proyecto presentado es el resultado de esos diálogos y que puede haber una reformulación del mismo para lograr un consenso que evite cualquier alteración de la paz, reinstalando de inmediato la comisión de diálogo para analizar la reforma previsional[2].
Los ataques contra el proyecto no provienen de sectores de trabajadores, puesto que el proyecto presentado (y en disputa) no alteraba la edad de la jubilación ni las 750 semanas de aporte como ya se ha dicho; desde un punto de vista integral, el aspecto en discusión es la deducción del 5 % a las pensiones, dirigidos a financiar la atención de ciertas enfermedades y la maternidad y un aumento en el monto de la cotización en un 3,5 % para los empleadores (pasa del 19 al 22,5 %) y en un 0,75 % para los trabajadores (pasa del 6,25 al 7 %).
Es claro, entonces, que las protestas están siendo promovidas por los más afectados con las medidas de la nueva ley pensional (los empresarios) muy ligados -o dueños- de los medios de comunicación, que están favoreciendo el clima destituyente, alimentando las refriegas callejeras, argumentando que los jubilados recibirán menos salario y la cotización será más alta. Lo concreto o lo correcto, en cambio, es que de acuerdo al proyecto de ley jubilatoria se mantiene el derecho adquirido de un trabajador nicaragüense, de jubilarse con quince años de trabajo (cotizado al INSS) y 60 años de edad, contrario a lo exigido por el FMI y los empresarios.
III. Escenarios abiertos de la disputa
El Gobierno tratará de disminuir la conflictividad llamando a la mesa de diálogo sobre la ley jubilatoria, ya reinstalada, que tendrá como interlocutores al FMI y las cámaras empresarias, que, si tienen como intención principal escalar el conflicto para ir por mucho más que la modificación de la ley previsional, es probable que no acudan a la discusión. El pulso es fuerte porque los jubilados, los sindicatos y otros sectores de la sociedad han manifestado su apoyo a la ley, por considerar que no está en detrimento de sus derechos. De la actitud de empresarios y del FMI al acudir o no a la mesa de diálogo,  se podrá deducir el camino que la derecha nicaragüense está decidiendo: si mantener la paz y la democracia lograda posconflicto, o si decide orientarse a la desestabilización en procura de recuperar el Gobierno.
La sofisticación de las acciones violentas, que ya han dejado diez personas muertas y un número aún no determinado de heridos, realizadas con un alto grado de coordinación y de impacto en todo el país, permiten suponer que el propósito de la derecha es instalar un clima que obligue al gobierno sandinista a volcar sus esfuerzos en impedir un dejavú social que recuerde los largos períodos de guerra, que amedrenten a la habitantes y actúe como chantaje electoral a favor de la derecha; o que le obliguen a retroceder en las medidas de restitución de derechos, diluyendo la adhesión social al proyecto sandinista.
No se puede obviar el papel que sigue jugando la tensión geopolítica, por la posible construcción del canal interoceánico en Nicaragua, financiado y concesionado por empresarios chinos[3]. Un tema que al preocupar a los Estados Unidos, preocupa a la derecha nicaragüense, convirtiéndolo en uno de los puntos más álgidos en las disputas internas, y que puede ser el causante de una mayor ansiedad para lograr la destitución del sandinismo.
En el escenario también están en disputa las bases de apoyo al Gobierno, pues las manifestaciones de la derecha por el tema previsional pueden animar a otros sectores sociales que pueden aceptar como positivas las medidas económicas, pero que tienen críticas por asuntos ambientales, de la gestión de Gobierno y por derechos con perspectiva de género, sexuales y reproductivas que al aparecer no están en la agenda estatal. El escenario se puede definir por la capacidad de apertura que tenga el Gobierno para dialogar con estos sectores sociales, para impedir que en medio de la confusión se aliente la perspectiva destituyente que se percibe en las acciones violentas de la semana.

Esperanza vs. miedo. La campaña electoral en Colombia


Política de la vida vs. política de la muerte. La campaña del exalcalde de Bogotá pugna por instalar como eje de la elección el sentimiento anti-establishment de los ciudadanos comunes contra las élites. En su relato, el Estado colombiano está cooptado desde siempre por una élite corrupta que bloquea el desarrollo, privilegiando los intereses económicos de una minoría que mantiene al país sumido en la exclusión.
Petro es un candidato atípico en términos de los “manuales de moda” del marketing político. Lejos de discursos y performances prefabricados, Petro asume el rol de candidato-profesor, explica la historia del país y se posiciona como un referente intelectual al estilo Melenchon o Sanders. Su campaña de infundir esperanza como antídoto al miedo está siendo profundamente efectiva en interpelar a los jóvenes. Es el contrapunto perfecto de Iván Duque, siempre impostado y sujeto al guion de su padrino político.
En sus discursos, Petro asocia violencia a desigualdad social, y reemplaza el eje izquierda-derecha, que no le resulta favorable, por el de política de la muerte versus la política de la vida. Así confronta la política de la élite tradicional con la que propone una “Colombia Humana” -tal el nombre de su movimiento- donde introduce fuertemente la agenda medioambiental para un modelo de desarrollo sostenible. Para contrarrestar su asociación en el imaginario al fantasma “Venezuela/castrochavismo”, se desmarca buscando igualar los resultados del modelo extractivista venezolano con la propuesta económica de las élites colombianas.
En el actual contexto de deslegitimación de las instituciones, Petro representa y canaliza el sentimiento de hartazgo generalizado con la política tradicional colombiana. Tras sufrir un atentado durante un acto en la fronteriza ciudad de Cúcuta, su gira nacional no se aminoró, sino que parece tomar cada día más impulso en las plazas públicas de todo el país. En cada acto de fondo se escucha el cántico de las multitudes desafiando a las maquinarias: “a mí no me pagaron, yo vine porque quise”. Acto tras acto, Petro alimenta la retórica épica de lucha ciudadana contra el poder político de las élites.
En el contexto de Colombia, el sólo hecho de que un candidato como Gustavo Petro pase a segunda vuelta constituiría una hazaña electoral y política. Para crecer, su principal desafío de aquí en adelante será lograr movilizar el voto joven para sacarlo del abstencionismo y atraer al segmento de potenciales votantes que comparte con el exgobernador de Antioquia, Sergio Fajardo. Se trata del segmento de electores con una opinión positiva de Petro y que podrían llegar a votarlo, pero que a la hora de elegir se inclinan por el antioqueño. A ese objetivo se orienta la elección de Ángela María Robledo, actual diputada del Partido Verde y de perfil progresista, como fórmula presidencial de Gustavo Petro.
En definitiva, el crecimiento de Petro en las próximas semanas en parte depende de que Fajardo deje de aparecer como una opción viable, una tendencia que se viene observando en los últimos sondeos y que podría seguir profundizándose. Ello no es descartable, porque si bien Fajardo es el candidato a priori, mejor posicionado en términos de imagen y transversalidad del voto, su propia condición de indefinición ante temas clave y las tensiones internas en su coalición lo desdibujan y hacen esos apoyos más endebles.
En este contexto abierto, con el trasfondo de la transición hacia la paz, el crecimiento de la candidatura de Petro y el entusiasmo que genera entre los más jóvenes son un buen augurio para el progresismo colombiano y pueden abrir la posibilidad de despertar a la política a esa mayoría silenciosa que hasta ahora parece resignada. La campaña electoral termina en junio, pero la verdadera disputa política por superar el marco del miedo y la violencia apenas está comenzando.

viernes, 27 de abril de 2018

Bolton, asesor de Seguridad de Trump, propala(ba) fake news de yihadistas y la gran muerte de blancos

Bajo la lupa
Alfredo Jalife-Rahme

El consejero de Seguridad Nacional de EU, John Bolton, durante una reunión del gabinete en la Casa BlancaFoto Ap

La ominosa llegada del polémicomegahalcón John Bolton, asesor de Seguridad Nacional de Trump, intensifica la guerra demográfica del trumpismo cuyo foco principal es México –que propuse como hipótesis en mi libro Trump y el supremacismo blanco: palestinización de los mexicanos (http://bit.ly/2K4CD4J)–, pero que también comporta otros dos focos simultáneos: en Israel contra los palestinos y Europa contra los migrantes musulmanes.

Trump ha proferido que desea migrantes noruegos y no mexicanos. El problema es que todos los noruegos constituyen 5.3 millones: cantidad minúscula frente a la galopante natalidad de los mexicanos a los dos lados de la frontera.
NBC expone que John Bolton –quien no oculta su misantropía supremacista– presidió durante cinco años el think tank Gatestone Institute, con sede en Nueva York, que propala(ba) fake newscontra los musulmanes (https://nbcnews.to/2qTNOoS), como la captura yihadista de Europa que desembocaría en la gran muerte de los blancos (http://bit.ly/2K8rVtV).
Gatestone se caracteriza por incitar la islamofobia en el decreciente, desde el punto de vista demográfico, mundo blancoa los dos lados del Atlántico norte.
Más allá de ser perturbador per se, que el anterior mandamás de Gatestone, Bolton, ostente uno de los puestos más sensibles del planeta, señala la intensificación de la lucha racista como doble corolario del Choque de las civilizaciones de Samuel Huntington y del hilarante cuan delirante Fin de la Historia”del nipón estadunidense Francis Fukuyama, asalariado del Departamento de Estado en la etapa de Reagan y Daddy Bush.
El objetivo de Gatestone es visualizar a la sociedad occidental bajo el riesgo de la islamización.
¿Como pueden islamizarse si no se convierten?
Se trata más bien del declive demográfico/geriátrico de los blancos frente al galopante ascenso juvenil de los musulmanes por doquier.
Ha sido costumbre de la hoy presidenta de Gatestone, Nina Rosenwald –heredera de la poderosa empresa Sears y miembro del omnipotente lobby israelí AIPAC (http://bit.ly/2vF0GUt)– propalar la existencia de pandillas guerrilleras musulmanas en Marsella, Francia, con sus zonas inexpugnables en el corazón de las principales ciudades, donde los musulmanes aplican la ley de la Sharia –ley islámica derivada de las enseñanzas del Corán y su profeta Mahoma–: infecto tema regurgitado por el senador texano Ted Cruz (http://bit.ly/2Hm023P).
Steve Emerson, colaborador de Gatestone, inventó que la ciudad británica de Birmingham era ya una zona inexpugnableprohibida a los no musulmanes.
En forma cómica, NBC dice haber encontrado cuatro (sic) casos de trolls rusos que han retuiteado los artículos islamófobos de Gatestone ¿Cuál es el pecado de retuitear?
El problema es la fuente original Gatestone; no los cuatro retuits.
El portal Snopes.com, verificador de hechos (fact-checking), afirma que Gatestone usa investigación de pacotilla (sic) y datos seleccionados inconexos y fuera de contexto.
Gatestone obtuvo 2.3 millones de dólares de ingresos en 2016, mientras la fundación de la familia de Nina Rosenwald –que financia una pléyade de grupos pro Israel (http://bit.ly/2HIPYBj)– apoya a gurús de extrema derecha que incluyen al zelote israelí-estadunidense David Horowitz, uno de los 10 principales islamófobos en EU.
¿Llegarán esos suculentos fondos a sus conocidas antenas en México?
El portal The Nation exhuma los lazos de Nina Rosenwald con Norman Podhoretz –octogenario neoconservador straussiano, anterior editor de la revista Commentary, afiliado al Hudson Institute, donde se la pasa injuriando al profeta Mahoma, y quien propone su demencial “cuarta (sic) guerra mundial (https://amzn.to/2HLTafA)” contra el Islam y la guerra de Israel contra Irán– cuya hija Ruthie Blum vive en el asentamiento ilegal de Har Adar de Cisjordania, hoy colaboradora de Israel Hayom, rotativo del mafioso dueño de casinos Sheldon Adelson, uno de los principales financieros del primer ministro Bibi Netanyahu, quien pagó 20 millones de dólares para cabildear a Jerusalén como capital única de Israel.
Gatestone recibe el apoyo financiero de Robert y Rebekah Mercer, cofundadores de Cambridge Analytica, desnudada en su incestuosa relación con Facebook en el uso indebido de los datos privados de los usuarios.
NBC, que indagó en los archivos de Gatestone, afirma que “disemina fake news” y alimenta la perversa noción en Alemania de la crisis de violaciones por los migrantes. Así que no ha sido gratuita la abyecta expresión mexicanofóba de Trump contra los migrantes a quienes ha ultrajado de violadores.
El portal israelí Haaretz reproduce el perturbador desmentido por NBC de las fake news de John Bolton y comenta que ha sido asociado desde hace mucho con figuras antimusulmanas(http://bit.ly/2Hpg6xQ). Uno de los colaboradores de Haaretz, Amos Harel, había glosado que la llegada de Bolton a la Casa Blanca constituía malas noticias para Irán, en un muy buen tiempo para Netanyahu, lo cual arrastra al Medio Oriente a un conflicto militar (http://bit.ly/2qZDjQf).
Para Bolton, la solución de dos países, de Israel y Palestina, está muerta, y aboga por una solución de tres (sic) países en la que Gaza sería entregada a Egipto y Cisjordania regresada (sic) a Jordania.
El megahalcón Bolton refiere en forma impactante que la intervención rusa en la elección presidencial de Trump fue una operación de falsa bandera. Pese a ello, Bolton no guarda sus críticas a Rusia: Washington y sus aliados (sic) no necesitan más aventurerismo ruso en el Medio Oriente, dada la existencia del eje Moscú-Teherán-Damasco-Hezbolá.
Existe una amplia cuan nauseabunda literatura islamófoba en Occidente.
Ya en enero de 2015, el mismo día de coincidencia tétrica con los atentados a Charlie Hebdo, el cáustico autor francés Michel Houellebecq publicó su libro novelado Sumisión (nota: que es lo que significa Islam; sea por el convencimiento del Corán, sea por la cimitarra; (https://amzn.to/2HKdfCJ) en el que un partido musulmán gana las elecciones presidenciales de Francia en 2022 –que se volvió best seller en la misma Francia, además de Alemania e Italia en donde no es casual que exista un brote neofascista anti-migratorio.
Por cierto, el coronel Uri Mendes del COGAT de Israel publicó que existe una paridad (¡mega-sic!) poblacional de los palestinos –de Gaza (2.5 millones), Cisjordania (2.7 millones), y árabes palestinos que habitan en Israel (1.84 millones): ¡un total de 7.04 milllones!– con los judíos, 6.5 millones, que viven entre el Valle del Jordán y el Mar Mediterráneo, según la Oficina Central de Estadísticas de Israel (https://reut.rs/2vNtkTN). ¿Cuál paridad? ¡Los palestinos son ya mayoría!
Este reciente censo de los militares de Israel ha desatado la cólera de su extrema derecha (http://bit.ly/2JnfitB).
Las presentes guerras demográficas de Trump y Netanyahu, no se diga en Europa con sus múltiples focos encendidos, son similares contra los mexicanos, en el primer caso, los palestinos en el segundo, y contra los musulmanes, en el tercero.
Twitter: @AlfredoJalifeR_
Facebook: AlfredoJalife

Partido de los Trabajadores presenta coordinación de campaña presidencial


Brasil de Fato

La entidad seguirá con actividades por todo el país y Lula sigue siendo candidato a presidente

Líderes y dirigentes del Partido de los Trabajadores (PT) presentaron, en la tarde de este martes (24), en Curitiba (capital del estado de Paraná, al sur de Brasil), la comisión responsable y la metodología para el plan de gobierno del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que, según el partido, permanece como candidato para las elecciones presidenciales de este año.
El grupo que forma la coordinación del programa está compuesto por el ex ministro de Educación y ex alcalde de São Paulo Fernando Haddad (PT); el economista y presidente de la Fundación Perseu Abramo, Marcio Pochmann; y el miembro de la dirección nacional del PT Renato Simões.
De acuerdo con la senadora y presidenta nacional del partido, Gleisi Hoffman, el trabajo de la coordinación será acompañado por asesores del PT que comienzan a actuar esta semana. Ella destacó también que el proyecto viene siendo construido por medio de colaboración colectiva con especialistas, movimientos populares y otros actores.
“Procuramos, inclusive, contemplar las regiones brasileñas, tener la presencia de mujeres, un enfoque de raza también, para que podamos tener una mirada diversificada. La grandeza de Brasil exige esta diversificación”, completó.
Según Pochmann, el eje central del programa es la preocupación por el combate a la miseria y al desempleo. Él destacó que la pobreza es hoy la realidad de 60 millones de personas, que tienen un ingreso familiar inferior a medio salario mínimo. Además de eso, 13 millones se encuentran desempleados y 24 millones de niñas y niños viven en familias consideradas empobrecidas.
“Enfrentar esa situación requiere un programa que de cuenta de un relanzamiento del Brasil con nuevas bases desde el punto de vista económico, que permita la elevación del nivel de empleo y la elevación del ingreso con base en la sustentación del mercado interno brasileño”, apuntó.
Pochmann añadió que la interrupción del proceso de venta del patrimonio nacional también es prioridad del programa. Uno de los temas destacados es la defensa de las empresas estatales, hoy amenazadas por el contexto de avance neoliberal en el país. “El programa parte del presupuesto de que es fundamental impedir el proceso de desmantelamiento de la nación que estamos verificando”, destacó.
Fernando Haddad dijo que cree en el potencial del partido de asumir el próximo ciclo de cuatro años de gestión en la Presidencia de la República.
Subrayó la importancia del gobierno Lula (2002-2010) y la preocupación del ex presidente por escuchar a los diferentes segmentos para construir el programa que debe ser presentado en las elecciones de este año. De acuerdo con Haddad, el esqueleto programático fue ideado por el ex presidente, a partir del intercambio con diferentes grupos, especialmente durante las caravanas realizadas por el país. “Eso depende de mucha sensibilidad política, y eso Lula tiene de sobra”, dijo.
Renato Simões informó que el partido deberá seguir con actividades nacionales en los próximos meses para continuar la movilización y trabajar más en la escucha popular. Él añadió que habrá siete caravanas programáticas por el país debatiendo temas sectoriales, como salud, educación y combate a la violencia. Las contribuciones serán aprovechadas en la sistematización de las propuestas.
El dirigente dijo además que esta será la segunda fase de elaboración del programa, que deberá cimentar los diferentes pasos de Lula en el proceso de disputa electoral.
“Es para que el presidente Lula, apenas salga de la jaula en que lo colocaron, pueda recorrer nuevamente Brasil y transformarlo, que ya es una idea, en un programa para la transformación social de Brasil”, finalizó.
La propuesta final del programa deberá ser presentada al directorio nacional del PT en julio de este año, cuando el partido va a validar el plan de campaña y oficializar institucionalmente la candidatura de Lula.
Traducción: Pilar Troya, para Brasil de Fato.