Somos un Colectivo que produce programas en español en CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, comprometidos con la difusión de nuestras culturas, la situación social y política de nuestros pueblos y la defensa de los Derechos Humanos.

sábado, 2 de junio de 2018

Propuestas electorales de los candidatos a la presidencia de México

elag.org
CELAG
Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica

@barbaraestereo
@Ava_GD
@mcvollenweider
Las elecciones presidenciales de México se llevarán a cabo el 1 de julio, cuando serán electos, además, los 128 miembros del Senado de la República, los 500 integrantes de la Cámara de Diputados y los gobernadores de nueve Estados –entre los que destaca Ciudad de México, que estrenará su recién creada y controvertida Constitución-. Cabe señalar que las elecciones de este año serán las más grandes del país debido a que, por la homologación de los calendarios electorales, se definirá el mayor número de cargos de su historia.
Desde septiembre de 2017, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) encabeza las encuestas. Esto ha marcado el tono de una campaña signada por el miedo a un proyecto alternativo, la injerencia rusa, o las represalias norteamericanas. Aun cuando en el clima parecería leerse un “todos contra AMLO” lo cierto es que es que hasta la más recalcitrante derecha representada por el PAN ha utilizado en su campaña propuestas progresistas, de respeto por la diversidad y poblaciones vulnerables, que busca congraciarse con un electorado ávido de cambio. A continuación, las propuestas de los principales candidatos:

Andrés Manuel López Obrador

 Las propuestas electorales de AMLO, candidato por Juntos Haremos Historia, se enmarcan en una serie de lineamientos desarrollados en un documento llamado “Proyecto 18”.[1] Allí se encuentran los ejes programáticos de lo que en la campaña se entiende como un “Proyecto Alternativo de Nación” para el sexenio 2018-2024, en caso de ganar la Presidencia de México. Estos lineamientos son: 1) legalidad y lucha contra la corrupción, 2) combate a la pobreza, 3) recuperación de la paz, 4) viabilidad financiera y austeridad, 5) equidad de género, 6) desarrollo sostenible y buen vivir y, 7) reconstrucción nacional. Algunas promesas concretas han sido, asimismo, referidas por él en varias de sus innumerables apariciones en medios y mítines por todo el país.

 Su programa actual forma parte de una extensa trayectoria política -entre otros aspectos, es la tercera vez que se presenta como candidato en unas elecciones presidenciales- y una exitosa gestión como alcalde del entonces Distrito Federal (2000-2005), hoy Ciudad de México. Destacan, en su gobierno, la reducción de las tasas de delincuencia, los programas sociales de cobertura universal para adultos mayores, el incremento sustantivo de la inversión social y el crecimiento del PIB de la ciudad.

 Así, no sorprende la contundencia de AMLO en intención de voto: ha demostrado con creces ser un político consecuente con las ideas que defiende desde hace décadas, y cada vez que se ha presentado a las elecciones generales (2006 y 2012) perdió por muy pocos puntos (1,04% y 6,51%, respectivamente) -sin contar las sonantes denuncias de fraude en favor de los candidatos ganadores-. Pero además de su honestidad política y sus abultados apoyos ciudadanos, lo cierto es que sus propuestas calan hondo en una sociedad devastada por la corrupción, el abandono del Estado, la sumisión geopolítica y una abrumadora desigualdad socio-económica.

Su propuesta de país se enmarca, así, dentro de una concepción política que coloca el eje en los derechos sociales y económicos, la transparencia y la eficiencia en la gestión, la equidad territorial y al Estado como agente central en el desarrollo y la provisión de bienestar. 

Ricardo Anaya Cortés

La campaña política de Ricardo Anaya (de la coalición Por México al Frente –PAN, PRD y Movimiento Ciudadano– dio un giro reciente en cuanto a la integralidad de sus propuestas. Desde el último debate, el candidato comenzó a articularlas bajo el concepto de “la paz”, como objetivo central de su gobierno, dependiente de la implementación de una serie de cambios que el país requiere en seguridad, equidad social y economía.

A lo largo de su campaña, Anaya ha centrado sus ejes programáticos en propuestas de calado social equiparables a las propuestas de AMLO, como son garantizar el derecho a una renta básica universal “que atienda las necesidades de las personas y garantice su libertad”, o la atención a migrantes mexicanos en EE. UU.[2].

Otras de las propuestas –en particular, las relativas a la corrupción– tienden a redundar en la legislación ya existente, motivo por el cual el candidato ha recibido diversas críticas. Esto es evidente en su propuesta sobre 1) el otorgamiento de autonomía a la Auditoría Superior de la Federación, ya aplicada según el artículo 4 de la Ley de Fiscalización y Rendición de Cuentas de la Federación, y en la propuesta de 2) obligar a todos los servidores públicos a presentar sus declaraciones de intereses, fiscal y patrimonial, que ya fue aprobada en julio del año pasado por el Comité Coordinador del Sistema Nacional Anticorrupción[i]. En especial, esta última ha sido fuente de críticas para el candidato, precisamente por el caso de la nave industrial de Querétaro cuya compra-venta Anaya no habría declarado públicamente, algo que ha generado sospechas de lavado de dinero[3].

Más allá de si sus propuestas ya están hechas por otro candidato o si redundan en legislación que ya entró en vigor, el programa político de Anaya -que ha ido exponiendo de forma paulatina a lo largo de su campaña y que se puede consultar, superficialmente, en la página web de su candidatura- contiene hasta el momento acciones políticas poco concretas. Si bien serán definidas de forma clara cuando publique el libro del programa[4], lo cierto es que a casi un mes de las elecciones todavía no se revela de forma taxativa la manera de implementación de los principales ejes programáticos, algo que causa ciertas dudas sobre la viabilidad del articulado “por la paz”.

Todos por México – José Antonio Meade Kuribreña

José Antonio Meade Kuribreña, el economista y aspirante a la presidencia de México por la coalición Todos por México, conformada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza (PANAL), ha sido ungido como candidato del PRI por el actual presidente, Enrique Peña Nieto. Su candidatura oscila entre la necesidad de ganar electores con propuestas de cariz social, y la necesidad de modernización comunicacional, programática y de valores de la derecha mexicana[6].
El hecho de pertenecer a la élite mexicana no impide a Meade apelar a un programa político con algunos discursos progresistas[7]. El economista intenta apelar a un contenido de carga social, supliendo su falta de carisma con propuestas “populistas” hacia migrantes, mujeres y otras poblaciones en situación de vulnerabilidad social, aunque siempre enfatizando la iniciativa individual. Su propuesta social estrella, Avanzar Contigo, busca garantizar “un piso mínimo de derechos sociales del cual todos puedan valerse para construir su propio camino”[8]. El mismo consiste en voluntarios que acudirían al domicilio de cada mexicano para conocer las necesidades específicas de cada persona, buscando así que “cada mexicano, en lo individual, tenga un apoyo que le permita alcanzar sus metas” es decir, una solución individual a los problemas sociales.
 El programa electoral de Todos por México pareciera ser un ejemplo de la construcción de una derecha moderna, con preocupaciones urbanas y conciencia social, de género y ecológica. La falta de carisma y el doble apellido del candidato – hijo del priísta Dionisio Meade y sobrino nieto de Daniel Kuri Breña, uno de los fundadores del PAN- hacen que no supere el tercer puesto en los sondeos. Meade sintetiza lo nuevo que no termina de nacer (la derecha no encuentra un candidato capaz de expresar renovación, jovialidad, valores globales, y una propuesta estética y urbana) y lo viejo que no acaba de morir (miembros de familias destacadas, nómades políticos y representantes del sector financiero). El programa político de Todos por México está organizado en siete ejes temáticos, caracterizados como compromisos con la nación[9].
___________________
[1] http://proyecto18.mx/
[2] https://www.huffingtonpost.com.mx/2018/04/03/de-como-ricardo-anaya-se-parece-cada-vez-mas-a-lopez-obrador-en-discurso-proyecto-y-en-la-practica_a_23401984/
[3] Ídem.
[4] https://verificado.mx/el-libro-de-la-campana-de-anaya-que-nadie-ha-visto/
[5] Versión resumida de los ejes programáticos visibles completos en: https://www.ricardoanaya.com.mx/propuestas
[6] Recientemente ha comenzado a circular una aplicación llamada Empresarios por Meade la cual busca crear comunidades para difundir las propuestas del candidato presidencial de la coalición ‘Todos por México’, y asociar “la visión de empresarios” por medios digitales. http://www.elfinanciero.com.mx/elecciones-2018/empresarios-lanzan-app-para-apoyar-a-meade
[7] La utilización del discurso inclusivo -“garantizar la inclusión y todos los derechos para todas y todos”- y el énfasis en las políticas para las mujeres, la combinación de políticas universalistas con otras específicas para poblaciones vulnerables pueden ser señaladas en este sentido.
[8] http://quinto-poder.mx/politicos/rumboajulio-avanzar-contigo-el-programa-con-el-que-meade-quiere-tu-voto/
[9] https://meade18.com/

Migrar muertos en vida para morir mil veces más

Ilka Oliva Corado 

Las huellas más visibles de las dictaduras impuestas por Estados Unidos en Latinoamérica, se pueden ver todos los días en los miles de migrantes que se ven obligados a salir de sus países de origen para buscar salvar sus vidas, y obtener techo y comida en Estados Unidos; que es presentado por los expertos en el engaño como la Meca, como el agua que calma la sed, como la tierra de ensueño donde todos los anhelos de hacen realidad. 

Una Latinoamérica empobrecida por los gobiernos neoliberales post dictaduras conformados por turbas de corruptos y saqueadores; que han creado bandas de narcotráfico y trata de personas que operan desde el corazón mismo del Estado, hacen de este peregrinar la peor de las torturas para quienes logran sobrevivir a este trayecto en su camino hacia Estados Unidos. Sumado el actuar de la Patrulla Fronteriza que hace un festín con la carne migrante, en todos los sentidos. 

Pero la tragedia no está solamente en la frontera entre Estados Unidos y México, ésta viene siendo una de las mil vidas que pierden en su deambular migrante. La desgracia está en el país de origen que los ha violentado negándoles oportunidades de desarrollo y el acceso a una vida integral. Un Estado que los excluye y los estigmatiza, que los mata en hambrunas y en limpiezas sociales. Que los desaparece en la trata de personas con fines de explotación sexual, laboral y tráfico de órganos. Muertos en vida migran, para morir mil veces más en el trayecto; y ser en el país de llegada la mano de obra barata que también es explotada y violentada. 

Y mueren desde el instante mismo en el que decidieron migrar, mueren antes de haber cruzado la frontera que los alejará de su nido, de sus afectos y de sus sueños. Y mueren de nuevo todos los días, cuando los países hermanos los maltratan, los discriminan, los abusan, los desaparecen y los asesinan. Y mueren ahogados en los mares, en las pequeñas balsas que buscan llegar a Puerto Rico, cuando salen de República Dominicana. Y vuelven a morir cuando llegan a frontera entre Estados Unidos y México, cuando la Patrulla Fronteriza en un acto vil de deshumanización los extermina. Y mueren nuevamente cuando entran al país de llegada que en la desgracia migratoria se convierte eventualmente en el país de residencia. 

Estos migrantes que se vieron obligados a salir de sus países de origen, son los niños que viven en los basureros, los que limpian vidrios en los semáforos, los que cargan bultos en los mercados, los que huelen pegamento. Los que en cuadrillas cortan café, tapiscan verduras y frutas. Los que dejan los pulmones en los cañales quemados. Los que pican piedra. Son las niñas mancilladas en los burdeles y casas de citas, eso si logran escapar con vida. 

Son padres de familia que trabajan de sol a sol barriendo calles, limpiando edificios, repellando paredes. Son madres que han dejado la vid en las maquiladoras, en los comedores, en los sótanos de los hospitales, en las calles. 

Obreros y campesinos de todas las edades a los que los gobiernos de sus países de origen marginaron desde su nacimiento, que han sido estigmatizados generacionalmente, que son parte de la herida viva de un tejido social fragmentado en la memoria y la dignidad. 

Esta horda de corruptos ha traficado con empresas transnacionales rematando los recursos naturales de comunidades enteras, arrebatando tierras, asesinando campesinos, obligando a pueblos enteros al desplazamiento forzado, que tiene la modalidad de migraciones forzadas. 

Capos criminales en los gobiernos que realizan redadas en los arrabales, asesinando y desapareciendo a la infancia y juventud que grita exigiendo oportunidades de desarrollo y que en su lugar las obligan a delinquir o a migrar. 

Las causas de las migraciones forzadas están a simple vista: sociedades inhumanas que en un infesto de clasismo y racismo solapan el abuso del Estado hacia los más vulnerables. Gobiernos corruptos que siguen con puntualidad la agenta de las oligarquías y los injerencistas que ven a los migrantes como efectos colaterales de la imposición estadounidense en la región. 

Migrantes muertos en vida que mueren todos los días en tierras lejanas: violados, golpeados, torturados, asesinados y desaparecidos. Sobrevivientes estigmatizados, que vuelven a morir en cada amanecer: en el país de tránsito, llegada, residencia, destino y retorno. Porque las deportaciones masivas también son parte de la violencia ejercida por Estados Unidos y el resto de países latinoamericanos con gobiernos neoliberales. 

No importa de qué partido sea el presidente de Estados Unidos, la agenta migratoria es la misma. Mientras Latinoamérica no se libere de la injerencia extranjera y de los gobiernos neoliberales, la única salida seguirá siendo para miles, la migración forzada. 

Mientras tanto, ¿quién por los que muertos en vida migran, para morir mil veces más?

Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado
27 de mayo de 2018, Estados Unidos. 

Violencia en el Estado finca

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Poderes del Estado, empresas nacionales e internacionales y la mayoría de la comunidad internacional, priorizan sus inversiones frente a los derechos de los pueblos y frente al propio Estado de derecho. La democracia se desdibuja en esta visión, es utilitaria o meramente discursiva: la transición democrática que fracasa cuando no había iniciado. La burla de la ley o su retorcimiento se convierten en norma. ¿No es así? Analicemos la impunidad empresarial por delitos ambientales (entre otros, desvío de ríos), sobornos para obtener licencias, estudios -o falta de- impacto ambiental, incumplimiento de la consulta, defraudación fiscal, violación de derechos laborales, contaminación por fumigación, etc.

Maquillando el despojo

Puestos a elegir entre inversión y derechos, empresas y la mayor parte de la comunidad internacional no tienen ninguna duda. Sucedió y sucede en Agua Zarca, Honduras, con Holanda, en Santa Cruz Barillas con apoyo español y noruego, en Santa María Cahabón con Florentino Pérez y la "Marca España". La diversidad y carismática apertura del gobierno canadiense se acaba cuando toca arrinconar la ética y defender sus indefendibles y destructivas empresas mineras en todo el mundo mundial.

Situación similar se produce con el cabildeo de los donantes guatemaltecos a favor de la reglamentación de las consultas comunitarias (especialmente la Unión Europea), que los sitúa más cerca de las posturas abolicionistas (de derechos y consulta previa) de las cámaras empresariales, que de las propuestas antirestrictivas de los pueblos indígenas. La solicitud de la Embajada de Estados Unidos a la Corte de Constitucionalidad -CC- para un dictamen sin demora en el caso Minera San Rafael (ver imagen abajo) forma parte de este proceso. El dictamen sin demora se refiere, sin duda, a una decisión similar a la otorgada en favor de los proyectos hidroeléctricos Oxec el 26 de mayo de 2017: permiso para seguir operando sin consulta, mientras realizan ésta conforme a los criterios definidos por la propia CC y el Ejecutivo (Guía operativa para la implementación de la consulta a pueblos indígenas, julio 2017). En fin, legalización de la impunidad y el gobierno de los negocios.

Los artificios verbales maquillan el despojo. Se habla de defensa del derecho a la propiedad privada, inversión, seguridad, certeza jurídica, progreso, desarrollo. Se adorna el discurso para evitar mencionar la destrucción, el deterioro de la Madre Tierra y la convivencia comunitaria, el desastre ambiental y social que provocan los grandes emprendimientos. Identidad (negación de la existencia de pueblo xinka en el área de Minera San Rafael, por ejemplo), medio ambiente, agua, vida, son derechos menospreciados.

Las razones de la población son obviadas, aunque estén expuestas de forma directa y clara, como en el comunicado reciente de la Comunidad Indígena de Santa María Xalapán afectada por Minera San Rafael:

No estamos de acuerdo con el proyecto minero. No queremos que la entidad Minera San Rafael SA continúe operando, porque viola nuestros derechos. Lo que queremos es que se vayan y nos dejen vivir en paz, que dejen de herir nuestra madre tierra...A través de engaños, Minera San Rafael obtiene firmas que posteriormente presenta ante las instituciones y accionistas, para tratar de hacerles creer que cuentan con el respaldo y apoyo de la población, y que estamos de acuerdo con el proyecto minero".
Comunicado de la Comunidad Indígena de Santa María Xalapán, 21 de mayo.

Imágenes que grafican la destrucción no son tenidas en cuenta, si bien podrían servir para el inicio de investigaciones de oficio por parte del Ministerio Público (el actual o el anterior, ambos rocosos e impenetrables para abordar denuncias contra empresas). Observemos sino estas fotografías de la hidroeléctrica Oxec en Santa María Cahabón, capturadas por Consulta Comunitaria Río Cahabón, en mayo de 2018.

Más inversión, menos derechos, resistencia, represión  

La aritmética más inversión-menos derechos se completa con la ecuación resistencia-incremento de la violencia. La represión agrede -históricamente- a dirigentes, organizaciones y comunidades, para debilitar las resistencias y favorecer los proyectos de despojo. Esta historia no tiende a diluirse sino se agudiza, en la medida que proyectos extractivistas en contra de la decisión de las comunidades y el bien común se multiplican. Presos políticos y órdenes de captura masivas y arbitrarias arrinconan a comunidades y organizaciones, obligándolas a elegir entre derechos-dignidad y cárcel.  Bernardo Caal, Abelino Chub, los comunicadores comunitarios y pescadores del Lago de Izabal, Jovel Tobar, María Choc, las comunidades de Mucbilha y San Pablo San Marcos, entre muchos otros casos, son víctimas de un sistema de justicia y un Estado autoritarios, construidos y fortalecidos a favor de las empresas.

A la confluencia de intereses empresarios-ejecutivo-Congreso- Ministerio de Gobernación-Ministerio Público-operadores de justicia-empresas transnacionales, para agudizar la persecución, se añade la crisis institucional y social. Un modelo en la antesala del colapso, construido para la acumulación privada, sin capacidad de construir consensos y sin mecanismos de oxigenación eficaces (como antes eran las elecciones) tiende a agudizar la violencia política. La inminencia de un proceso electoral que no garantiza estabilidad ni gobernanza, pero todavía resulta instrumento adecuado para el reparto de negocios, incrementa las amenazas para las luchas sociales.

Los riesgos son, entre otros, la apertura de procesos judiciales masivos bajo los cargos de hurto de fluidos y usurpación agravada; desarrollo de desalojos pendientes (¿100?); nuevos encarcelamientos selectivos de dirigentes ( en línea de lo sucedido con Abelino Chub o Bernardo Caal); persecución de poblaciones en resistencia (sujetas políticas y sujetas a proceso, como sucede entre otras en Mucbilha, 52 órdenes de captura); más atentados y asesinatos, mientras se modifican marcos legales represivos. La violencia física (al menos tres asesinatos y un atentado en menos de dos semanas) completa el cuadro de agresiones.

Asesinatos de Luis Marroquín, Comité de Desarrollo Campesino, CODECA, 9 de mayo; José Can Xol, Comité Campesino del Altiplano, CCDA, 10 de mayo; Mateo Chamán Paau, CCDA, 13 de mayo.
Atentado contra Omar Jerónimo, Coordinador General de la Organización Central Campesina Cho´rti´Nuevo Día, 22 de mayo.

El silencio no es opción

Sucede en este país, este momento y este Estado, construido sobre la exclusión y el aplastamiento de los pueblos indígenas, las mujeres y todos los sectores populares. Un modelo de inversión - a gran escala, extractivista- respetuoso de los derechos humanos y de la Madre Tierra no es posible. El Estado en la fase neoliberal es estructuralmente violento y autoritario.

Toca entonces pensar y construir-fortalecer nuestros proyectos propios. Por eso queremos otro Estado y modelo de vida, donde las luchas por derechos colectivos de personas y madre tierra sean principios comunes y no tipos penales. El fin del Estado finca, neocolonial. El inicio del gobierno de los pueblos. Ello es viable si y solo si avanzamos hacia la articulación social desde visión dialogadas y la defensa colectiva y solidaria.






https://www.alainet.org/es/articulo/193185  

Nicaragua: Cuando las mentiras ganan y se convierten en realidad ‘aceptada’

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Los manifestantes "pacíficos" en plena acción
Foto: La Jornada
Crónica de una masacre on-line


La movilización ‘azul y blanco’ de este 30 de mayo para las madres de (una parte) de las víctimas de los enfrentamientos que durante las últimas seis semanas han enlutado a Nicaragua ha sido gigantesca. Casi imposible calcular la cantidad de gente que decidió salir a las calles y caminar pacíficamente por la céntrica carretera a Masaya.

Paralelamente, en la avenida de Chávez a Bolívar, que parte en dos la capital y llega hasta el Lago Xolotlán, el partido de gobierno convocaba a su militancia para celebrar con una cantata el Día de la Madre. También aquí una multitud de gente cantando y coreando consignas. No todos pudieron llegar. La caravana de buses que venía del norte del país rumbo a Managua fue atacada con armas de fuego por desconocidos. Al momento el saldo es de un muerto y al menos 22 heridos, algunos de gravedad.

Mientras la movilización ‘azul y blanco’ llegaba sin mayores problemas al punto de reconcentración final (la Universidad Centroamericana UCA), y a menos de un kilómetro el presidente Daniel Ortega concluía su intervención llamando repetidamente a la paz, grupos de manifestantes ‘pacíficos’ se acercaban al nuevo estadio nacional de béisbol, entrando en contacto con activistas del Frente Sandinista que regresaban de la actividad oficialista.

Armar el enfrentamiento ha sido algo muy sencillo. Acto seguido, los mismos manifestantes pacíficos (hay imágenes muy claras de cómo cargaban armas y disparaban) atacaban las instalaciones del estadio y al contingente de policías que resguardaban el lugar. En el intercambio de disparos hubo los primeros muertos y heridos de ambos lados, incluyendo a dos jóvenes militantes sandinistas Kevin Antonio Cofin Reyes y Heriberto Maudiel Pérez Díaz.

El enfrentamiento continuó por largos minutos, mientras los grupos de choque de la oposición (el término no es propiamente correcto, porque hay sectores de la oposición que todavía apuestan por una salida pacífica y negociada al conflicto) se replegaban hacia la UCA, donde miles de personas permanecían en total tranquilidad.

Y mientras se levantaban las primeras barricadas cerca de la Universidad de Ingeniería (UNI), a pocos centenares de metros del estadio, la plataforma mediática #SOSNicaragua y similares lanzaban su ataque en las redes sociales, copando en pocos minutos el éter y rebasando la capacidad de los medios oficialistas de contar lo que verdaderamente estaba ocurriendo.

Se imponen las redes

Una vez más, Nicaragua volvía a ser el ‘país de nunca jamás’, rehén de una realidad  ficticia que se mueve al ritmo de las redes sociales, donde la realidad virtual puede más que la realidad real. Donde las víctimas son carnífices y los provocadores armados son manifestantes pacíficos. Donde la masa de gente que de forma autoconvocada, genuina y respetuosa de la paz se moviliza por la democracia es convertida en carne de cañón, en ‘daño colateral’ para lograr el objetivo final: botar al gobierno, cueste lo que cueste.

Cunde el pánico. Miles de personas corren sin rumbo, muchas de ellas se refugian en la UCA. Hay muertos y heridos. En represalia, los mismos ‘manifestantes pacíficos’ atacan nuevamente la oficialista Nueva Radio Ya, queman, saquean y destruyen lo que quedaba de ella. Luego pasan a la Caja Rural Nacional (Caruna), cooperativa que por años ha administrado los fondos ALBA para proyectos sociales que han beneficiado a miles de familias. Atacan las instalaciones y queman todo, incluyendo a vehículos parqueados.

No contentos, atacan el edificio del Ministerio de Economía Familiar. En Masaya destruyen las oficinas de Renta, saquean tiendas y negocios. En Estelí tratan de destruir los locales de la alcaldía y de Renta, pero son rechazados por grupos de ciudadanos. Hay muertos y heridos   

Pero no importa. Como hemos dicho, la realidad virtual es más fuerte. Medios nacionales e internacionales, organizaciones de derechos humanos, rectores de universidades y hasta obispos que integran la Comisión Mediadora del Diálogo Nacional reproducen automáticamente (sin la más mínima prueba) lo que les llega a su celular o computadora por #SOSNicaragua y #NicaraguaSOS: es una masacre del gobierno.

Nadie menciona que hay muertos de ambos lados, que hay policías muertos, que hay muertos en la caravana que fue atacada en La Realidad, Estelí. Nadie se pregunta qué estaban haciendo manifestantes armados cerca del estadio, a menos de dos cuadras de donde iban a pasar los activistas sandinistas. Nadie habla de lo que pasó en Masaya y Estelí.

Todo se lo traga la indiferencia. Los periódicos del mundo hoy repiten al unísono lo mismo: fue una masacre del gobierno.

Veamos El País -cuyo articulista trabaja en Confidencial, el principal portal electrónico de la oposición- como describe la jornada de ayer:

“El presidente Daniel Ortega mostró su rostro más brutal la tarde del miércoles en Nicaragua, tras ordenar el ataque a una gigantesca manifestación encabezada por las madres de las víctimas de la represión de abril en este país. Numerosos testigos informaron que seguidores del Frente Sandinista, grupos parapoliciales y oficiales antidisturbios dispararon contra los manifestantes, que marchaban desarmados por la céntrica Carretera a Masaya de Managua. El ataque ha dejado decenas de heridos y al menos seis muertos en Managua, entre ellos un adolescente de 15 años”.

Ya no importa la verdad. La realidad real se convierte en virtual o es todo lo contrario. Quién sabe.

¿Quién trae provecho del caos?

La pregunta es: ¿a quién benefician el caos y las muertes? Es algo tan obvio que casi asusta ver la falta de análisis en este momento, no sólo en Nicaragua, sino a nivel internacional.

Veamos.

Hay un gobierno que ha mostrado estar dispuesto  a sentarse a una mesa de diálogo, a permitir el acceso al país de organismos internacionales de derechos humanos (hasta los más hostiles y parciales como Amnistía Internacional) para que investiguen y elaboren informes, a acatar las 15 recomendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), a discutir el tema de la democratización del país que incluye reformas electorales y adelanto de elecciones (siempre y cuando no rompa el orden constitucional).

Hay sectores de la sociedad que, desde la mesa de negociación, han aceptado este camino y que comparten abiertamente la posición de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de su secretario general Luis Almagro.  Todos ellos ven el diálogo nacional como la única salida posible al conflicto.

Pero también hay sectores de la autodenominada sociedad civil, movimientos políticos ultra conservadores sin representatividad popular, sectores conservadores de la jerarquía católica y la empresa privada, estudiantes conmocionados por las muertes y otros que son punta de lanza de movimientos que pretenden capitalizar políticamente la crisis, que apuntan a una sola cosa: la renuncia incondicional de Ortega, de su gobierno y de todas las autoridades públicas legalmente electas. Sectores que miran al diálogo como un obstáculo a su proyecto, a su venganza (de eso también se trata). Sectores que ya están infiltrados por elementos violentos.

Vuelvo a la pregunta. ¿Quién saca provecho de esta situación de violencia y caos?

¿Acaso un gobierno que está abriendo espacios de diálogo y negociación? ¿Una oposición dispuesta a negociar y consensuar medidas para ‘democratizar’ el país, siguiendo los planteamientos de la OEA? No creo, no tiene sentido.

¿Quién entonces? La respuesta es tan fácil como es tan absurdo que tanta gente caiga en este engaño de ciencia ficción. Porque si hay algo seguro es que la próxima movilización de la oposición será aún más grande, más gigantesca. Y posiblemente habrá más ‘daños colaterales’.

Seguir este camino, arrinconando y dejando sin salida a un gobierno y a un partido organizado y experto como el Frente Sandinista es peligroso. El temor es que generar una respuesta violenta de la masa sandinista sea lo que estos sectores persiguen, para luego capitalizar la conmoción mundial.

Hay que volver al diálogo, a las reformas, al respeto del orden democrático y constitucional. Solamente aislando a los sectores que quieren capitalizar crisis y caos, Nicaragua podrá intentar salir del atolladero. Hay que dar una oportunidad a la paz.


Fuente: LINyM


https://www.alainet.org/es/articulo/193219  

El camino del fascismo


Por Carolina Vásquez Araya

Un movimiento despertado de su latencia capaz de destruir todo sentimiento humanitario.

Europa, Estados Unidos y ahora América Latina viven bajo la sombra de uno de los movimientos más destructivos de la historia de la Humanidad. El fascismo revivido hace estragos con cualquier intento de humanizar las políticas de los Estados y carcome el alma misma de las sociedades, creando una ola de rechazo por todo lo considerado “diferente” y segregando a los grupos más pobres como si fueran estos los culpables por todos los males del planeta.
En ese ambiente de desprecio y represión contra las personas por motivos de etnia, religión, nivel socio económico o simplemente por hablar otro idioma, son los cuerpos de choque –uniformados o mercenarios- quienes realizan la tarea de hacer saber cuáles son las reglas del juego. Por esas reglas de la discriminación y el racismo es como niñas, niños, hombres y mujeres del triángulo norte de Centro América sufren persecuciones, violaciones, tortura y muerte, por la sola audacia de haberse atrevido a cruzar fronteras que supuestamente los llevarían a encontrar mejores condiciones de vida. Así fue como una jovencita de apenas 20 años –Claudia Patricia Gómez González- perdió la vida de un balazo en la cabeza disparado por un guardia fronterizo al ingresar a territorio estadounidense.
Claudia Patricia encontró la muerte por mandato desde la cabeza misma del imperio, desde el momento que el presidente del país más poderoso del planeta emprendió la misión de “limpiar” su territorio de latinos y toda clase de extranjeros “indeseables” para sus planes de imponer un estilo fascista de gobierno. Al parecer ignorante de su propia historia, este mandatario se ha empeñado, con una persistencia digna de mejores causas, a la tarea de transformar a la sociedad estadounidense en una especie de modelo de su concepto de comunidad en la cual no tiene cabida la diversidad.
Claudia Patricia no encaja en el perfil aceptable para las leyes de inmigración de Estados Unidos. Tampoco encajó en los grupos objetivo de los planes de desarrollo de su país, Guatemala, en donde no tuvo oportunidad de tener acceso a una educación de calidad que le permitiera progresar en la vida. De haberla tenido, hoy probablemente viviría. En su pueblo, San Juan Ostuncalco, tal y como suele suceder en las áreas rurales guatemaltecas, los servicios estatales son deficientes; la población carece de agua potable, letrinas y cobertura educativa suficiente para una población en creciente aumento, con niveles inaceptables de pobreza y abandono.
Así como ella no encajaba en los planes de su gobierno, tampoco lo han hecho los miles de niños, niñas y adolescentes migrantes desde estas tierras, quienes atrapados en una cadena de horrores desde su nacimiento y ávidos de encontrar una ruta hacia el futuro, se lanzan en una aventura demencial. De ese desfile interminable hacia la tierra de la abundancia son pocos quienes logran su cometido. Muchos quedan en el camino sometidos a los más atroces abusos por las organizaciones criminales, dedicadas -con complicidad de las autoridades de todos los países involucrados- al muy productivo negocio de la trata de seres humanos. Otros, simplemente, son víctimas de su propia fragilidad y quedan tirados en el desierto, ahogados en los ríos durante una travesía para la cual nunca estarían preparados o muertos de un balazo, pero sin quien registrara el hecho para denunciarlo.
De este lado del continente su familia la llora y las redes hierven de justa indignación por este absurdo hecho de sangre. Las autoridades, por su parte, muy atareadas en luchar contra la Cicig para poner atención a este “hecho aislado”.

A Claudia Patricia la condenaron su pobreza, su país y el fascismo revivido.

www.carolinavasquezaraya.com

elquintopatio@gmail.com

viernes, 1 de junio de 2018

Era de incertidumbres

Por: Frei Betto


Vivimos en la era de la incertidumbre. Hay más preguntas que respuestas. Más dudas que certezas. Navegamos a la deriva en la tercera margen del río. Abandonamos la primera, la modernidad, con sus sólidos paradigmas filosóficos y religiosos, y todavía no sabemos cómo se configurará la segunda, la posmodernidad.
Están en crisis las grandes instituciones que fueron pilares de la modernidad: el Estado, la Familia, la Escuela y la Religión. Se hacen valer modelos y propuestas para todos los gustos.
En medio de la turbulencia, emerge con nitidez el mundo hegemonizado por el capitalismo neoliberal. La financiarización de la economía supera la productividad. La regulación de la sociedad pasa de las manos del Estado a las del mercado.
Si en el siglo pasado Europa hizo concesiones a la socialdemocracia como antídoto frente a la amenaza socialista, ahora los derechos sociales retroceden y nuevas tecnologías tornan obsoleto el trabajo humano.
Como todo lo sólido se desvanece en el aire, es necesario crear reglas y darle consistencia al sistema globocolonizado de consumismo y hedonismo. Así, se difunde la ideología de la privatización concomitante con el deterioro de las instituciones. Se privatiza la política. Ya que los políticos fracasaron, se entrega la administración pública a empresarios exitosos. Ya que los partidos se desmoralizaron, que cada uno eche mano a su celular y haga de él su tribuna de odio o aplauso.
Para sustentar esa democracia virtual sobre una abisal desigualdad social, se crea la cultura de la segregación. Unidades de Policía Pacificadora (UPP), no para combatir el crimen organizado, sino para garantizar que la turba ignara no descienda de los morros presa de furia ciega. Si se derrumba un edificio ocupado por personas sin techo, la culpa es de las víctimas. El discurso del odio es legitimado hasta por el Tribunal Supremo Federal, al confundir graves ofensas a la honra ajena con la libertad de expresión.
Pasamos de la era analógica a la digital. Cambian también los patrones de relacionamiento. El valor del otro depende de su posición en el mercado. Y fuera del mercado no hay salvación.
Sin embargo, no todo se ajusta a la mercantilización del planeta en detrimento de los derechos humanos. Y el mayor desajuste reside en nuestra relación con la naturaleza. Se agotó el tiempo. El ansia de lucro contaminó el aire, el mar y la tierra. O cambiamos nuestros paradigmas socioambientales o la Tierra volverá a vivir, como a lo largo de milenios, sin nuestra incómoda presencia.
Hay que adoptar un desarrollo sustentable en el que estén incluidos lo ecológico, lo social y lo cultural. A fines de la década de 1940, Japón, arruinado por la guerra, era más pobre que Brasil. Y cuarenta años después, cuando nuestro país alcanzó la posición de octava economía del mundo, Japón figuraba ya entre las cinco primeras. Había promovido una revolución educacional, cosa que nunca hicimos.
Nuestro modelo de desarrollo sigue siendo depredador, y son tímidas las iniciativas para que, en este país pleno de sol, las energías eólica y solar prevalezcan sobre las fósiles, tan contaminadoras del medio ambiente. Es preciso cambiar los paradigmas de lo que entendemos por progreso y avance civilizatorio. Los países europeos y los Estados Unidos demuestran que el crecimiento del PIB no significa una reducción de la desigualdad social. Como ha señalado el papa Francisco, un desarrollo que no está centrado en el ser humano, sino en la acumulación de capital privado, es contrario a la ética.
Quizás los indígenas andinos tengan algo que enseñarnos cuando subrayan la diferencia entre “vivir bien” y “buen vivir”.

Posada Carriles: Al servicio de Washington

Por: Atilio Borón


Foto: Internet
La tenebrosa historia de Luis Posada Carriles fue muy bien contada en la nota de PáginaI12 días pasados. En esta breve nota quisiéramos tan sólo subrayar la importancia de un hecho aberrante: el apoyo que el gobierno de Estados Unidos le ofreció a lo largo de toda su vida a un terrorista probado y confeso, cosa que por supuesto la prensa hegemónica se ha cuidado de señalar.
No sólo aquél se incorporó al Ejército de Estados Unidos donde sirvió un par de años sino que luego lo hizo por largos años en la CIA. Allí fue entrenado en técnicas de demolición, torturas, operaciones especiales como la “Irán-Contras”, etcétera.
Como si lo anterior fuera poco, el respaldo al terrorista cubano se prolongó hasta el final de su vida, que tuvo lugar en un geriátrico de la Administración Nacional de Veteranos reservada a los miembros retirados de las fuerzas armadas estadounidenses.
El presidente George W. Bush jugó toda su influencia para lograr que la corrupta presidenta de Panamá, Mireya Moscoso, le otorgara un indulto en los días previos a la finalización de su mandato, en el año 2004 para que el terrorista pudiera regresar a su santuario sano y salvo.
La razón: en el 2000 había sido condenado por la justicia panameña a ocho años de cárcel por su participación en una conjura para atentar contra la vida del presidente Fidel Castro Ruz durante la Xª Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno a celebrarse en la ciudad de Panamá. En el marco de dicha reunión se había planificado un discurso que el gobernante cubano ofrecería en el Paraninfo de la Universidad Nacional de Panamá el 18 de Noviembre del 2000.
A su llegada a ese país Fidel dejó estupefactos a sus anfitriones y a la opinión pública al denunciar el atentado que se estaba fraguando en su contra. Pocas horas después Posada Carriles era sorprendido con un cargamento de nueve kilogramos de C4, el explosivo plástico destinado a ser utilizado en el atentado y que, en caso de haberse producido, habría causado innumerables víctimas.
No es un dato menor que Washington también se negó a conceder la extradición solicitada por la justicia de Cuba y Venezuela para juzgarlo por crímenes perpetrados en ambos países, entre ellos el atentado al avión de Cubana de Aviación.
Como puede verse, la protección brindada a un mafioso y criminal como Posada Carriles fue amplio espectro y arroja un potente haz de luz que desmiente la pretensión de Estados Unidos de ser el campeón en la defensa de los derechos humanos y de la lucha contra el terrorismo.
La práctica que sigue el Departamento de Estados de elaborar cada año un informe en donde se evalúa la situación de los derechos humanos en todos los demás países del mundo es francamente ridícula si no fuera trágica. Al Qaeda y el Estado Islámico, dos sanguinarias organizaciones terroristas, son niños de pecho al lado del gobierno de Estados Unidos y jamás cometieron crímenes como los que el 5 y 9 de Agosto de 1945 perpetró Estados Unidos perpetró contra las indefensas ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, que en los primeros días luego de la detonación cobraron la vida de 240 mil personas, más todos aquellos que, pocos años más tarde, murieron a causa de la radiación.
La muerte del terrorista cubano pone una vez más de relieve la naturaleza terrorista y mentirosa del gobierno norteamericano.
Lo segundo, porque tal como lo dijera Karl Rove, principal consejero del presidente George W. Bush, al periodista del New York Times Ron Suskind: “Nosotros ahora somos un imperio, y cuando actuamos creamos nuestra propia realidad. Y mientras usted está estudiando esa realidad … nosotros actuaremos otra vez, creando otras nuevas realidades … Nosotros somos los actores de la historia, y usted, todos ustedes, deberán conformarse con tan solo estudiar lo que nosotros hacemos”.
“Crear la realidad” quiere decir inventar la supuesta existencia de armas de destrucción masiva en Irak, armas químicas en Siria, amenazas a la paz por parte de China y Rusia, tiranías en Cuba y Venezuela, entre otras patrañas justificatorias de su constante aplicación de métodos terroristas en la arena internacional. Washington es previsible: protege a un anticastrista “quijotesco” (según la necrológica del New York Times) y persigue con saña a Julian Assange y Edward Snowden. Un imperio al cual hay que reconocerle su coherencia.
(Tomado de Página 12)

Las elecciones presidenciales en el México neoliberal: tres (posibles) escenarios


En las elecciones presidenciales de México, que se efectuarán el 1º de julio de 2018, compiten tres coaliciones formalmente constituidas y que son: "Juntos Haremos Historia" que postula al candidato opositor Andrés Manuel López Obrador impulsada por los partidos Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Encuentro Social (PES); la coalición "Por México al Frente" que postula la candidatura del panista de derecha, Ricardo Anaya, integrada por los partidos Acción Nacional (PAN), el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el Movimiento Ciudadano (MC). Por último, la coalición oficialista del PRI-gobierno llamada "Todos por México" integrada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido Nueva Alianza (PANAL) que postula a un ex-secretario de Hacienda, Antonio Meade, que sirvió tanto en los regímenes del PRI como del PAN y a quien se le adjudica ser el "padre del gasolinazo" que provocó inflación y deterioro de los ingresos de la mayoría de la población. Además figuran dos candidatos supuestamente "independientes": un ex-priista "gobernador con licencia" del Estado de Nuevo León apodado "El Bronco" cuya campaña electoral está centrada en "cortarle las manos a los corruptos", y la despistada esposa de un ex-presidente de México que "renunció" a su candidatura antes del segundo debate presidencial que se efectuó en la ciudad de Tijuana el 20 de mayo de 2018.
De acuerdo con el Instituto Nacional Electoral (INE) con un padrón electoral de 89,1 millones coimputados, se votará para elegir a 8 gobernadores, 1 jefe de gobierno de la CDMX (ahora llamado gobernador), 128 senadores y 500 diputados. Asimismo se elegirán autoridades para 1.597 ayuntamientos, 184 concejales y 16 alcaldías. La Ciudad de México, que es la entidad con la segunda mayor lista nominal de electores (7 millones 64º mil), elegirá Jefe de Gobierno, diputados al Congreso Local, 16 alcaldes y 10 concejales.
Contexto: crisis estructural del capitalismo dependiente mexicano
Mientras que el crecimiento económico de México durante el llamado "desarrollo estabilizador" (1954-1976) fue superior a 6% promedio anual, entre 1982-2017 el PIB promedió 2.36% anual. Durante el régimen panista de Vicente Fox (2001-2006) el crecimiento promedio fue de 2.3% y durante el siguiente de Calderón (2007-2012) de 1.93%; entre ambos dicho crecimiento alcanzó 2.11%, para volver a descender durante el actual régimen priista de Peña Nieto (2013-2017) en el orden promedio anual de 2.12%. De esta forma durante los regímenes plenamente neoliberales del PRI y del PAN, el PRIAN (1982-2017) el crecimiento económico medido por su PIB francamente declinó y se situó por debajo de un tercio de aquel promedio histórico.
En este contexto los primeros que perdieron son los empleos cuyo déficit alcanza proporciones gigantescas si consideramos que por cada punto del PIB que se pierde, con él se eliminan alrededor de 1 millón de puestos de trabajo a los que hay que agregar los que no se crean al influjo del crecimiento natural de la población calculados en alrededor de un millón 500 mil cada año. Hay que observar, lo que oculta sistemáticamente el gobierno, que los empleos creados durante los regímenes neoliberales en una gran proporción son de naturaleza precaria: temporales, con o sin derechos sociales y sometidos a altas tasas de explotación y rotación de la fuerza de trabajo. De aquí el enorme desempleo existente en el país que organismos independientes como el Centro de Análisis Multidisciplinario de la Facultad de Economía de la UNAM sitúan en más de 20% de la PEA; la extendida pobreza "normal" y extrema; los bolsones poblacionales de la informalidad que cubren 60% de la PEA (52 millones 866 mil personas en 2017) que trabaja en condiciones precarias e inhumanas fundamentalmente en la calle; el crecimiento de la violencia, de la inseguridad y de los grupos delictivos, entre otras taras propias del capitalismo dependiente mexicano que su dinámica económica y política no hace más que recrear y amplificar día a día ante la corrupción e impunidad de las autoridades y sus partidos políticos que constituyen la partidocracia del poder.
Una de las consecuencias dramáticas de esta situación tanto para México como, principalmente, para millones de trabajadores, es su emigración forzosa en modalidad de indocumentados (alrededor de 12 millones) a Estados Unidos donde son vejados, humillados, superexplotados, discriminados, abusados y deportados bajo la total indiferencia de las autoridades mexicanas y de Estados Unidos.
Los salarios son la otra variable castigada por el régimen neoliberal dependiente mexicano: los reales y su poder adquisitivo tienen una curva descendente desde 1976 y en la actualidad son más bajos que en China y que en otros países pertenecientes al mundo subdesarrollado de Asia, de América Latina y de los países africanos. Este es uno de los secretos de los privilegios de que gozan las clases dominantes en México y los altos y medianos funcionarios, burócratas y políticos del régimen partidocrático mexicano.
Este régimen neoliberal cuida celosamente las sacrosantas "variables macroeconómicas" como la tasa de ganancia que es altísima para las gigantescas empresas transnacionales monopólicas que operan en el país y que prácticamente controlan todos los flujos y ciclos de la economía mexicana: desde el capital dinero y productivo, hasta el capital mercancías, con énfasis en las importaciones y las exportaciones que controla prioritariamente el capital internacional. A cambio el pueblo y los trabajadores reciben un mayor endeudamiento externo que es de los más altos de América Latina: en 2017 la deuda pública alcanza 46.2 del PIB al cierre de 2017 según la Secretaría de Hacienda y las proyecciones bajo la política neoliberal es que siga creciendo sobre todo para pagar apenas los intereses del capital principal, lo que provoca un constante déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos el cual, con la entera complacencia del FMI y de la burocracia política del país, es contrarrestado mediante incrementos de los impuestos a la población, aumentos a los precios de las gasolinas mayoritariamente importadas a pesar de ser México un país petrolero y de la energía eléctrica de consumo popular, la severa aplicación de políticas de austeridad social y de recortes al presupuesto público en el renglón social en materia de educación, salud, vivienda, alimentación, pensiones y jubilaciones, junto con la aplicación de sendas reformas llamadas estructurales: laboral, energética y educacional entre otras inscritas en la lógica de la privatización y de la reproducción del capital.
Este es el marco socio-económico del actual proceso electoral mexicano que habrá de elegir presidente de la república, senadores y diputados, 5 gobernadores y al Jefe de Gobierno de la Ciudad de México para los siguientes seis años.
Las coaliciones o alianzas electorales
De antemano planteamos que ninguna problemática del país en el plano social, económico y político se va a resolver mediante un proceso electoral y mucho menos con el triunfo de alguna de las mencionadas coaliciones que se desenvuelven en el marco del capitalismo neoliberal, dependiente y subdesarrollado que prevalece en México. Y no lo va a hacer simplemente porque, independientemente de los planteamientos de los aspirantes presidenciales que generalmente van dirigidos a granjearse el apoyo de los grandes capitales y monopolios nacionales e internacionales y, por supuesto, el de Estados Unidos, y menos el del pueblo, esencialmente ninguno atenta, ni modifica, el sistema capitalista sustentado en el régimen jurídico-político-institucional de propiedad privada de los medios de producción, de la tierra, de los recursos naturales y en la explotación de la fuerza de trabajo (que son los pilares del modo de producción capitalista universal) en cualquier orden macroeconómico y político: sea el neoliberal o el proteccionista (neo) desarrollista que son los que compiten en el México neoliberal y en los países latinoamericanos de manera predominante.
El carácter de las elecciones
En lo referente al presidente de la República su elección rutinaria ocurre formalmente cada seis años y siempre bajo el férreo control del gobierno en turno mediante un ente electoral que hasta la fecha controla (antes fue el Instituto Federal Electoral y hoy el Instituto Nacional Electoral). Se puede afirmar que el fraude es el eje histórico del proceso de la elección junto con la compra millonaria de votos, el acarreo forzoso de las bases electorales del partido, el miedo, la violencia y el uso masivo de los medios corporativos de comunicación cuyo objetivo es imponer a la ciudadanía el candidato a modo elegido por el gobierno a través de lo que se conoce como el "dedazo" del presidente en funciones. En ese sentido el régimen político mexicano es tan antiguo y carcomido como en los mejores tiempos del llamado nacionalismo revolucionario que transcurrió bajo la hegemonía política de los dinosaurios del PRI-gobierno.
En este contexto cabe prever tres escenarios que pueden ocurrir en la actual contienda electoral donde, hay que mencionar, en el promedio de las encuestas el candidato que se encuentra fuera de la "mafia del poder" lleva la delantera por alrededor de 20 puntos en promedio por encima del candidato de la derecha que se mantiene en segundo lugar y por encima del candidato del oficialismo.
Un factor importante, que al final pudiera ser estratégico, es la influencia del Departamento de Estado en las elecciones mexicanas que hasta ahora ha sido acotado y discreto, pero que no por ello deja de ser preocupante dados los antecedentes en otras coyunturas electorales donde Estados Unidos ha terminado por ser determinante como en las pasadas elecciones de Honduras (26 de noviembre de 2017) donde operó un golpe de Estado mediado por el estado de sitio y la represión para imponer al impopular y repudiado candidato oficial que era el mismo presidente de la República, Juan Orlando Hernández. Dicha intervención se dio para destituir al presidente Manuel Celaya de ese país en 2009 y, más adelante, con la destitución del presidente de Paraguay, Fernando Lugo, en 2012. El golpe de Estado judicial en Brasil que depuso a la presidenta Dilma Rousseff contó con el beneplácito tanto de Estados Unidos como de la OEA y de la mayor parte de los gobiernos de derecha, entre los que figura de manera sobresaliente el gobierno mexicano que encabeza el llamado "Grupo de Lima" creado bajo patrocinio norteamericano con el fin expreso de derrocar al gobierno legítimo y constitucional de Venezuela. En este contexto no hay argumentos sólidos para sostener que esto no pudiera ocurrir en México en la hipótesis del triunfo del candidato opositor al oficialismo y a la derecha.
Posibles escenarios
Escenario 1.
Este escenario, el menos probable en virtud de los antecedentes de la historia electoral de nuestro país caracterizada por el fraude y la manipulación del proceso electoral por el gobierno en turno, supondría, de ser certeras la mayoría de las encuestas, el triunfo del candidato de MORENA y de los partidos del Trabajo (PT) y de Encuentro Social (PES), Andrés Manuel López Obrador, quien sería elegido por primera vez después de dos intentos fallidos en el año 2006 y en 2012 cuando se impuso al actual presidente de la República Peña Nieto. En este hipotético escenario esto implicaría no solamente la acción electoral y de la campaña de la coalición que ampara dicha candidatura, sino una extendida movilización popular y ciudadana en defensa del voto antes y después de la elección. Significaría, también que la gente ya habría aprendido la lección respecto al pasado caracterizado por la imposición y la secuencia a toda costa de los gobiernos priistas desde la época de la Revolución Mexicana, tal vez con la excepción del triunfo del general Lázaro Cárdenas en 1934 quien gobernó hasta 1940. Desde entonces, es decir desde el avilacamachismo (1940-1946) hasta el año 2000, gobernó el PRI cuando cedió el poder presidencial por primera vez a un personero distinto de ese partido y que fue el señor Vicente Fox candidato del derechista Partido Acción Nacional de naturaleza social-cristiano. En el siguiente sexenio fue impuesto, mediante fraude electoral, el panista Felipe Calderón (2006-2012) quien, a la par, le pasó la estafeta presidencial al actual presidente del PRI, Peña Nieto, quien utilizó masivamente la compra multimillonaria de votos con toda impunidad y corrupción a través de tarjetas de crédito, entre otros instrumentos fraudulentos.
Este escenario, como dijimos difícil e improbable debido a las circunstancias indicadas, por vez primera elegiría como presidente a un candidato diferente al que se conoce como perteneciente al PRIAN (la suma del PRI y el PAN a la que ahora se agrega el PRD) y que expresa la simbiosis entre el viejo partido priista y el derechista de Acción Nacional (PAN), este último ahora amalgamado con el otrora partido de "centro-izquierda" denominado Partido de la Revolución Democrática (PRD), quienes juntos postulan al candidato panista de derecha Ricardo Anaya involucrado en investigaciones penales de lavado de dinero y de corrupción, además de ser uno de los principales promotores y partidarios de la privatización energética.
Hay que indicar también, por último, que muchas estimaciones proyectan que el partido opositor (MORENA) tendrá mayoría en el Congreso de la Unión en el que lastimosamente el PRI caería hasta la tercera posición como un resultado del castigo por parte de la indignada y empobrecida población mexicana que cada vez más desahucia a los gobiernos neoliberales.
Escenario 2.
Vislumbramos un segundo escenario contradictorio y complejo. En éste el candidato de la derecha del PAN y del PRD, Ricardo Anaya, gana la elección mediante un acuerdo estratégico con el gobierno de Peña Nieto y su candidato, Antonio Meade (quien ocupa el tercer lugar en el promedio de las encuestas), utilizando todos los medios a su alcance legales y extralegales como la compra masiva de votos, la guerra sucia contra el candidato puntero, el uso de los recursos del Estado en materia social hacia la población para utilizar su voto en su beneficio; diseño y difusión de spots en los medios de comunicación corporativos para introducir el miedo, la tesis del desastre y otras mentiras similares, con el fin de apartar a la población de la posibilidad de orientar su voto al candidato puntero y, de esa manera, hacerlo hacia el candidato panista. Así, por lo menos se neutraliza al ciudadano y lo ubica en el espectro abstencionista de la población. Aquí el acuerdo estratégico entre ambos personeros del gobierno federal y su candidato y del partido de la derecha consistiría en "dividirse el pastel": el poder y los puestos en el gobierno, una vez que haya concluido la elección presidencial para, como ha sido siempre en el régimen autoritario mexicano, adjudicarse los empleos, influencias y prebendas en las distintas instancias de gobierno (como secretarías de Estado, direcciones de instancias gubernamentales, jefaturas locales y comisiones específicas, alcaldías, etcétera); en el gabinete presidencial, así como en el jugoso reparto de curules millonarias en el Congreso de la Unión.
Evidentemente tanto en este caso como en el siguiente, pudiera haber impugnación de la elección presidencial por parte de quienes pierdan (tentativamente por parte de la Coalición de Morena) y la instancia que tendría que decidir el resultado de la elección sería el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación como ocurrió en 2006 cuando este avaló y ratificó el triunfo del panista Felipe Calderón.
Escenario 3.
Este escenario, siempre en función del objetivo estratégico de afianzar el triunfo del PRIAN, tendría como premisa que el beneficiario de la candidatura a la presidencia fuera el candidato oficial del PRI, Antonio Meade, al que todas las encuestas, incluso internacionales, ubican en el tercer lugar muy lejos del candidato puntero, lo que dificulta con creces acortar la distancia hasta el día de la elección el 1º de julio para efectuar el fraude electoral (esta posibilidad la denuncia in extenso Santiago Nieto, ex-fiscal electoral, en la Revista Proceso #2169 del 28 de mayo de 2018: "Cómo prepara el PRI el fraude": https://www.proceso.com.mx/535992/santiago-nieto-como-prepara-el-pri-el-fraude ).
Esta posibilidad tendría como premisa la presión por parte del gobierno peñanietista y de su candidato, al de la coalición panista bajo la amenaza de activar las investigaciones penales por lavado de dinero que también involucran a miembros de su familia. Evidentemente que estos son acuerdos de cúpula y no necesariamente su consecuencia sería canalizar los votos de las bases electorales de la coalición panista-perredista hacia el candidato del PRI. Por eso, esto constituye un auténtico riesgo para el sistema. Como sugieren algunos expertos y analistas políticos en asuntos electorales pudiera ocurrir, nada improbable por cierto, que ese flujo de votos beneficiara al candidato puntero de la Coalición Juntos Haremos Historia, asestando un fuerte golpe electoral y mediático al PRIAN por vez primera en la historia electoral del país.
Juntos Haremos Historia y la Cuarta Transformación: ¿será posible un cambio o modificación de régimen político en México?
En el año 2000 el voto útil de la ciudadanía favoreció al candidato de la derecha del PAN, Vicente Fox. En 2006, el régimen tuvo que operar un auténtico fraude electoral para imponer a Felipe Calderón en la presidencia de la República. En 2012, Peña Nieto conquistó la silla presidencial gracias a la masiva compra de votos, a la distribución de despensas y de tarjetas de crédito para la obtención de las mismas. Se estimó que en la campaña de Peña Nieto se gastaron más de 4 mil 600 millones de pesos, mediante tarjetas expedidas por el Banco Monex y de otros monederos electrónicos e instituciones bancarias para triangular el financiamiento a su campaña electoral del 2012.
En la actual coyuntura, sin embargo, las cosas se han complicado sobre todo para el oficialismo. Hemos apuntado que tanto las encuestas nacionales como las estimaciones estadísticas en el exterior coinciden en colocar al candidato oficial del gobierno priista en el tercer lugar con una diferencia de alrededor de treinta puntos porcentuales respecto a López Obrador, el candidato de la Coalición Juntos Haremos Historia.
Se trata, es necesario enfatizar, de una coalición y de un candidato que postula que de ganar la presidencia de la República impulsará lo que denomina la Cuarta Transformación de México que ocurriría después de la Independencia nacional (1810), de la Reforma (1855-1863) que encabezó Benito Juárez (la segunda independencia de México) y de la Revolución Mexicana (1910-1917) que marcó la gran tercera transformación. La Cuarta Transformación implicaría, al decir del candidato presidencial, la constitución de un "nuevo sistema político, democrático y con dimensión social" centrado en varios postulados como la separación de la política de la economía, la construcción de un gobierno que "represente a todos, ricos y pobres", y no sólo a la "mafia del poder" como hasta ahora ha ocurrido. Además del combate a la corrupción que es el mayor objetivo de campaña del candidato opositor en concordancia con el sentir popular de millones de mexicanos.
Independientemente de las posibilidades reales de llevar a cabo dicha transformación en México, es importante señalar las profundas limitaciones estructurales y sociopolíticas que contiene de principio este proyecto lopezobradorista. En primer lugar, hay que señalar lo obvio: de ninguna manera es un proyecto de naturaleza socialista, ni mucho menos se inscribe en lo que en América Latina se ha denominado "Socialismo del Siglo XXI". En segundo lugar, porque es un proyecto de carácter nacionalista que impulsa una política que pudiéramos denominar neo-desarrollista que combina tanto la inversión privada nacional y extranjera con las políticas públicas para el desarrollo como, por ejemplo, postuló en su momento la CEPAL y que en México se plasmó en el denominado "desarrollo estabilizador mexicano" impulsado desde el gobierno por el presidente Adolfo Ruiz Cortines (1952-1958) y por las dos siguientes administraciones presidenciales. La diferencia, entonces, tanto con este modelo económico y con su régimen político radica en otorgarle a las llamadas fuerzas del mercado un papel protagónico en el "desarrollo económico" mediante un primer "impulso" dado por el Estado. Es importante señalar que en todo caso esta política pública sería completamente distinta a la impulsada por los candidatos del PRIAN y sus gobernantes desde hace treinta años caracterizada por la aplicación de políticas neoliberales y de austeridad social que han empobrecido y precarizado a las mayorías en nuestro país. En este sentido, cualquiera de los candidatos de la derecha, ya sea el del PRI o el del PAN, no haría otra cosa más que continuar y profundizar ese modelo neoliberal de austeridad social, de privatización económica y de entrega de los recursos naturales y energéticos a las grandes trasnacionales monopólicas del capital internacional, mientras que el candidato de la cuarta transformación, si bien no cuestiona a la inversión extranjera directa e indirecta, como tampoco la propia existencia del sistema capitalista neoliberal dependiente que priva en México con todas sus coordenadas cimentadas en la explotación del trabajo por el capital, en la propiedad privada de los medios de producción y de la tierra, así como la existencia de la estructura y de las luchas de clases, plantea al menos un proyecto que en ese marco podría beneficiar por ejemplo en materia de desarrollo social a sectores empobrecidos y marginados de la sociedad.
Por otro lado, también podría mejorar nuestra posición internacional al rescatar la política exterior mexicana cimentada en los principios de la autodeterminación de los pueblos y en la no intervención de los Estados en los asuntos de otros Estados tal y como mandata la Fracción X del Artículo 89 de la Constitución Política y la Doctrina Estrada que fundamentan dichos principios obligatorios del Estado mexicano y que han sido violados por las últimas administraciones gubernamentales.
Esa Fracción X de la Constitución estipula:
"Dirigir la política exterior y celebrar tratados internacionales, así como terminar, denunciar, suspender, modificar, enmendar, retirar reservas y formular declaraciones interpretativas sobre los mismos, sometiéndolos a la aprobación del Senado. En la conducción de tal política, el titular del Poder Ejecutivo observará los siguientes principios normativos : la autodeterminación de los pueblos; la no intervención; la solución pacífica de controversias ; la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales; la igualdad jurídica de los Estados; la cooperación internacional para el desarrollo; el respeto, la protección y promoción de los derechos humanos y la lucha por la paz y la seguridad internacionales" (cursivas nuestras). (Fracción reformada mediante Decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 10 de junio de 2011).
De esta forma, por ejemplo, se acabaría con el grosero intervencionismo pro-imperialista que ejerce el Estado mexicano y su gobierno al margen del pueblo y del Congreso en contra de la República Bolivariana de Venezuela bajo los lineamientos geopolíticos y estratégicos ordenados por el Departamento de Estado articulados en la política contrainsurgente del neo-monroísmo que Estados Unidos viene implementando en América Latina provocando la caída de los gobiernos progresistas y el fortalecimiento de los gobiernos neoliberales de derecha que sirven a dichos intereses.
Un gobierno de nuevo cuño, por vez primera distinto al PRIAN (2000-2018), podría impulsar una serie de proyectos como por ejemplo la terminación y creación de nuevas refinerías para comenzar a reducir la irracional importación de gasolinas en más de 75% de Estados Unidos donde es mucho más barata que la que se vende en México. Asimismo en materia interior se le podría exigir al nuevo gobernante el cumplimiento de compromisos de campaña en materia de derechos humanos que han sido masivamente violentados por los gobiernos del PRIAN, particularmente luego de la declaración de la guerra al narcotráfico por Felipe Calderón que ha dejado hasta la fecha un saldo de miles y miles de muertos (algunas estimaciones calculan alrededor de los 250 mil), la multiplicación de las bandas criminales, la extensión de la inseguridad y de la violencia por todo el país, incluyendo la Ciudad de México; la aparición de fosas clandestinas y la desaparición forzada de cientos de luchadores y líderes sociales, sin contar los innumerables presos políticos que purgan penas en los reclusorios y penales del país. En este tema existe ya un compromiso público de López Obrador con los padres de los 43 normalistas desaparecidos por las fuerzas de seguridad del Estado para formar una Comisión de la Verdad que investigue, aclare y resuelva este atroz crimen de lesa humanidad y por primera vez se imparta justicia.
Estas son algunas de las cuestiones que podrían cambiar inscritas en lo que se denomina la "cuarta transformación" que, a nuestro juicio, no alcanza para anunciar un cambio de régimen político —como mucho menos se podría siquiera pensar con las otras dos coaliciones del PRIAN inmersas en el carcomido modelo neoliberal a ultranza— a no ser que tal vez el nuevo gobierno verdaderamente implemente el plebiscito o referéndum a mitad del mandato, como propuso López Obrador, para consultar a la ciudadanía en relación con el hecho de si está o no de acuerdo con que continúe el presidente en turno en la silla presidencial. Entonces sí se podría pensar que México avanza a un cambio desde un régimen presidencialista autoritario vigente de transición pactada, a otro semi-presidencialista con democracia representativa, aunque inferior a los regímenes de democracia participativa como es el caso de Venezuela. Pero también todo ello habrá de depender de la movilización y de la presión popular que obligue al gobierno a cumplir sus promesas de campaña, particularmente en materia de justicia social y de verdadera lucha contra la corrupción y la impunidad que son los baluartes fundamentales del actual régimen autoritario de gobierno y que más allá de las candidaturas presidenciales y de las personas, son los ejes que han articulado el descontento social y el hartazgo de la enorme masa de la población frente al agotamiento y crisis del régimen político partidocrático autoritario de transición pactada impulsado por la tecno-burocracia del PRIAN en los últimos treinta y seis años.
Adrián Sotelo Valencia. Sociólogo y profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.