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miércoles, 28 de febrero de 2018

Albricia en el País de sus Maravillas



Semiótica de las “buenas nuevas”
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Instituto de Cultura y Comunicación

Es el colmo pero pocas cosas producen más desconfianza que las “buenas nuevas”. O dicho de otro modo: “cuando la limosna es mucha hasta el santo desconfía”. Una de las mejores noticias que la humanidad ha recibido, consiste en haber descubierto todas las trapisondas que la clase dominante ideó para explotar a la clase trabajadora. Artes ciencias y técnicas…ideologías, supercherías y pócimas… ordenadas sistemáticamente para arrebatarle al pueblo trabajador toda riqueza natural y todo el producto del trabajo. Y como si nada, tal desmantelamiento del capitalismo simplemente no se celebra… como se debe.
Las buenas noticias en materia de salud, muchas de ellas auténticas maravillas, no son motivo de festejos populares ni son causa de celebraciones sociales porque terminan siendo razón de amarguras, decepción y desesperanza cuando no hay salario que alcance a la hora de atacar enfermedades y cuidar a los enfermos. Y así con todo. La proliferación de conocimientos en materia de producción y distribución de fluido eléctrico trae apareada la desgracia de sus costos alevosos. Las grandes conquistas en materia de vivienda dejan en la inmensa mayoría de las personas desolación y rabia porque entre créditos, hipotecas y costos de materiales –sin hablar de planos o escrituras- es un dolor profundo para cualquiera que intente dar techo a su familia. Por colmo, el hecho mismo de conseguir un trabajo, y mantenerlo, conlleva el fermento de la rabia sistémica que deja, en el cuerpo y en el alma, llagas de impotencia y desamparo toda vez que no hay justicia salarial y sí hay sobredosis impositiva, consumismo publicista buitre y maltrato consuetudinario vuelto cultura.
Se descubren, y publicitan, técnicas y tecnologías para casi todo y, sin embargo, acceder a ellas impone un proceso largo tapizado con trampas mil que van desde la oferta de sucedáneos pirata, al precio de “originales”… hasta mercancías “genuinas” que sólo pueden disfrutar poderes adquisitivos muy encumbrados. “Tener es poder”, dicen. El mundo se ha vuelto un enjambre espeso de mercancías atiborradas en bodegas y en avisos publicitarios en espera de atiborrase en las casas de los que pueden y de los que no pueden comprarlas. Toda la maravilla del ingenio humano, en lo objetivo y en lo subjetivo, está secuestrada por la dictadura del mercado y de esa lógica aberrante es “alma mater” de la crisis de sobreproducción capitalista. Las buenas nuevas sobre, por ejemplo, textiles cada día más ligeros y duraderos; las buenas nuevas sobre materiales educativos y culturales mejor diseñados y con soluciones formales de vanguardia; los descubrimientos extraordinarios en tecnología para las comunicaciones y en cibernética para “redes sociales”… difícilmente se festejan en los barrios o en las casas de la clase trabajadora. Simplemente no hay cómo pagarlas. Buenas noticias que producen desconfianza.
Algunos anuncian: “hambre cero” y desatan carestías de lesa humanidad. Algunos anuncian “igualdad de oportunidades” pero jamás igualdad de condiciones. Algunos anuncian grandes inversiones para “mayor riqueza” pero nunca dicen que ellos se quedarán con todo. Y ocurre en tono de algarabía y triunfalismo que en los pueblos sólo genera más hambre, peores condiciones y más pobreza. La fiesta entonces sólo es para una clase que más disfruta cuando menos gozan de los beneficios. Para los pueblos desolación y tristeza. Son albricias en el país de sus maravillas.
  Mayormente cuando hay “buenas nuevas”, y las oligarquías las celebran, se sabe sin dudar que traerán penurias a granel para el pueblo trabajador. Toda vez que celebran las maravillas de la tecnología para la transportación terrestre, marítima o aérea… la clase trabajadora sabe que no podrá subirse ni a los barcos ni a los automóviles, ni a los aviones que la burguesía aplaude y disfruta. Es el despojo como cultura del placer para unos cuantos mientras la mayoría que, directa o indirectamente, trabaja para producir o financiar las grande maravillas, simplemente mira y anhela, quizá algún día, gozar del producto de su trabajo. Pero siempre con una dosis de resignación y derrota.
Por eso abunda la desconfianza ante las “buenas nuevas”. Y todo empeora cuando se sabe que esas albricias salen del producto del trabajo y salen del torrente fiscal desviado siempre en beneficio de los que más tienen. Las “buenas nuevas” pesan como un lastre de impotencia y de humillación porque, bajo el imperio del capitalismo, desplazan a la mayoría de los seres humanos que, condenados al despojo, viven a penas con migajas o con limosnas. Las fiestas de los ricos son penurias para los pobres.
Vamos acostumbrándonos a la resignación y a lo macabro. Ante nuestros ojos las paradojas más aberrantes se han vuelto cosa cotidiana y todo lo malo nos resulta familiar. Por eso desconfiamos de lo que suene a bueno, honesto, trasparente o legal. Es la anti-política victoriosa y sustentada por los anti-valores oligarcas. Es la pachanga del saqueo y la explotación en un mundo de infortunios plagado con mentiras a metralla: la “pos-verdad” y la “plus mentira” elevadas al rango de dictadura de la identidad y del orgullo de clase.
Cuando los surrealistas (1924) descifraron, a su modo, al capitalismo, pusieron a descubierto el espanto descomunal del absurdo convertido en “realidad” gracias a las más retorcidas estrategias ideológicas de la clase dominante. Lo habían hecho los dadaístas montados en furia y lo perfeccionaron los surrealistas armados con poesía, entre otras muchas herramientas, para destapar conciencias. A su modo y con sus medios actualizaron las advertencias de Marx sobre la avaricia desbocada de la burguesía que tendría expresiones simbólicas no sólo en sus instituciones religiosas, judiciales o militares… sino en sus baluartes culturales y comunicacionales como armas de guerra ideológica.
Todo lo más aberrante del capitalismo se coaguló en los campos de batalla ideológica como una especie de espejos de Alicia donde aquello que parece acercarnos a la emancipación (económica, sanitaria, laboral, educativa…) termina alejándonos, sin clemencia. Metamorfosis que desfigura toda hipotética “buena nueva” para la alegría y la degenera en tristeza, rabia y desesperanza. Y eso nunca es una “buena nueva”.

Dr. Fernando Buen Abad Domínguez
Director del Instituto de Cultura y Comunicación
Universidad Nacional de Lanús

Nuevo impulso antillano para enfrentar el coloniaje

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NUEVA YORK, 23 de febrero de 2018 (NCM) – La elección del embajador de Antigua y Barbuda, Walton Alfonso Webson, como nuevo presidente del Comité de Descolonización y de la embajadora de Cuba, Anayansi Rodríguez Camejo, como vicepresidenta -ambas por aclamación- presentan un nuevo impulso desde las Antillas en la lucha por acabar los dominios coloniales.

Ese avance de la diplomacia que busca la libertad de los territorios que todavía no se gobiernan a sí mismos se produce en contraposición a la circunstancia adversa por la que pasa Estados Unidos en sus intentos por mantener sometidas una serie de posesiones coloniales, en particular en el caso de Puerto Rico, que sigue dando señales de estar al borde del colapso.

De hecho, en su mensaje este jueves ante el Comité, el secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Alfonso Guterres, no solamente reiteró su respaldo al trabajo del Comité, sino que puso énfasis en la situación por la que pasan los territorios coloniales que fueron devastados por los huracanes de 2017. Las palabras de Guterres y su llamado a que las potencias coloniales cumplan su deber de reconstrucción de las colonias tienen una pertinencia extraordinaria con respecto a Puerto Rico, mientras EEUU sigue sin articular un mecanismo para enviar miles de millones de dólares de ayuda ni para resolver su deuda impagable.

Por el momento, EEUU tiene un respiro porque la agenda de trabajo del comité pone sus ojos en el Pacífico, en la colonia francesa de Nueva Caledonia.

Para el próximo mes de maro, Webson encabezará una misión del comité que inspeccionará esa colonia isleña donde se efectuará un plebiscito para que el pueblo escoja si convertirse en nación independiente o quedarse bajo la tutela de Francia. Posterior a la vista de inspección, programada para llevarse a cabo del 12 al 16 de marzo, la misión diplomática se trasladará a París.

Otro asunto delicado que podría ocupar buena parte del trabajo del comité es la situación del Sahara Occidental, donde algunos esperan de Webson una presidencia menos dura contra las propuestas de Marruecos para no tener que retirarse de ese territorio colonial.

Todo eso le podría dar un tiempo a EEUU para tratar de poner en orden sus asuntos en Puerto Rico. Sin embargo, la composición de la jefatura del comité no deja mucho espacio a la ilusión de que se debilitará la agenda anti colonial en el Caribe.

Webson, que ya aspiró a la presidencia del comité y fue derrotado por Venezuela, ahora recibe el respaldo unánime. Su elección se ha producido poco tiempo después de la visita del presidente de Cuba, Raúl Castro, a Antigua y Barbuda en ocasión de celebrarse la reunión de la Comunidad del Caribe inglés (CARICOM). En esa ocasión, el primer ministro Gaston Browne, se refirió a los hermanos Castro por sus primeros nombres de “Fidel y Raùl” y dijo “ellos han sido una fuente de inspiración para otros al comprender que, como seres humanos, todos somos iguales. Cuba ha mantenido una posición de cuidado, de cooperación y ha sido un aliado sólido”.

La cortesía de Browne tuvo un fundamento muy específico, pues Cuba se lanzó de inmediato al rescate de la nación del oriente antillano ante la devastación causada por el huracán Irma, que arrasó Barbuda al punto que hubo que sacar de allí a todos sus habitantes. Eso, a pesar de que Cuba también sufrió estragos serios por dicho huracán.

Esa historia contrasta mucho con la de EEUU en el caso de Puerto Rico, que sufrió daños por el huracán María calculados en cerca de 100.000 millones de dólares, equivalentes a todos los que sufrió la extensa costa estadounidense del Golfo de México por todos los huracanes del año. De hecho, en Puerto Rico -donde todavía buena parte del país sigue sin energía eléctrica y se siguen reportando muchas muertes asociadas a la falta de servicios- los daños podrían llegar a casi 30 por ciento de las pérdidas causadas por los huracanes de 2017 a nivel global.

Ante la situación, EEUU ha aprobado hasta ahora algo más de 15.000 millones de dólares para enviarlos, buena parte en empréstitos para una economía agotada que no tiene con qué pagar su ya inmensa deuda, pero sigue sin enviarlos porque aún no se decide un mecanismo para evitar que el gobierno puertorriqueño tenga control del dinero. La alegación es que el gobierno colonial está corrupto, pero la deuda impagable fue implantada por el propio gobierno de EEUU durante más de un siglo y, luego del huracán María, los principales casos sospechosos de corrupción involucran a las propias agencias y figuras de EEUU.

La junta de control impuesta por EEUU insiste en medidas cada vez más drásticas de recortes en los presupuestos y más pauperización del país. Además, obligó al gobernador anexionista Ricardo Rosselló a sacar del documento del plan fiscal una denuncia del coloniaje, pero a la que no pudo callar fue a la principal figura de la oposición autonomista, la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, quien desde el huracán ha logrado mucho respaldo de liberales en EEUU y ya ha dado cerca de 70 entrevistas a cadenas de EEUU y otros países.

Cruz dice que el problema es la colonia y propone como alternativa la libre asociación, aunque eso último no tiene mucho eco entre los estadounidenses.

En la calle, el ambiente sube de tono. En una protesta reciente de la “Jornada se acabaron las promesas”, los efectivos policiales cargaron contra una manifestación con la excusa de que habían pegado fuego a un muñeco de trapo en la vía pública y el poeta Alejandro Medina terminó en el Centro Médico con golpes de cuidado luego de que intentó detener con su cuerpo una enorme grúa de la policía.

Medina era mantenido bajo arresto en el propio hospital y otros tres de los manifestantes fueron también detenidos, sin que hasta ahora se conozca a ciencia cierta cuáles serían los cargos imputados.


https://www.alainet.org/es/articulo/191223  

#TodosSomosVenezuela, el mayor homenaje de Nuestra América a Chávez

El mayor homenaje de Nuestra América al líder histórico de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez,  a pocos días de cumplirse el V aniversario de su partida física el venidero 5 de marzo, es enarbolar, hoy más que nunca, las banderas de la unidad y la solidaridad incondicional con Venezuela.
#TodosSomosVenezuela no solo debe ser una consigna o un #hagtach en la red social Twitter, sino el accionar constante de los pueblos, los movimientos sociales y progresistas, las fuerzas de izquierda, y los gobiernos dignos de la Patria Grande, frente al cerco y las continuas amenazas, incluida la intervención militar, que protagoniza Estados Unidos contra ese hermano país sudamericano.
Washington insiste en derrocar el proceso revolucionario que inició Chávez porque fue el que abrió un nuevo sendero hacia la segunda y definitiva independencia latinoamericana y caribeña, y la verdadera integración de las naciones desde el sur del Río Bravo hasta la Patagonia.
La Revolución Bolivariana que fraguó ese gigante venezolano y de Nuestra América, se convirtió en la continuadora de la cubana liderada por Fidel Castro y ha demostrado, como la de la isla caribeña, cuánto se puede hacer en beneficio de los más desposeídos, y por un mundo mejor y en paz. 
Chávez  dio al traste con el neoliberalismo, extendió la solidaridad y la cooperación desinteresada por este hemisferio, y demostró, al igual que Fidel, que a Washington no se le teme, pese a ser el imperio más poderoso, injerencista y guerrerista de la historia.
Sus ideas soberanistas e integradoras, heredadas de los próceres independentistas de la Patria Grande, irradiaron la región,  lo que hizo resurgir procesos populares y antiimperialistas en varias naciones latinoamericanas y caribeñas.
Hizo saber reiteradamente a la Casa Blanca  que la América nuestra no es su traspatio, lo que desató la furia que hasta hoy trastorna a Estados Unidos y que se traduce en su empeño desenfrenado de derrocar a toda costa a la Revolución Bolivariana, actualmente conducida por el presidente Nicolás Maduro. 
El régimen de turno norteamericano persiste en eliminar cualquier vestigio de progresismo y unidad en la Patria Grande, e imponer nuevamente su hegemonismo perdido en la región, y en el mundo.  
Por supuesto  que apoderarse otra vez de la mayores reservas de petróleo del planeta Tierra, que se encuentran en Venezuela, es uno de los principales propósitos de Washington, lo que de facto beneficiaría su dominio económico no solo en este hemisferio, sino también a nivel internacional. 
Son momentos difíciles para los venezolanos, blancos principales de los ataques del actual gobierno de Estados Unidos, pero el legado de Chávez  está y estará vivo eternamente en la mayoría de sus compatriotas.
Corresponde entonces a los latinoamericanos y caribeños con dignidad cerrar filas y echar pie en tierra con la Revolución Bolivariana que ese gigante forjó por el futuro y el bien de todos en la región.
Exclamar  unidos #TodosSomosVenezuela, y actuar en consecuencia con ello, será el más grandioso y merecido homenaje a Chávez.

¿Sobrevivirán los derechos humanos en la era de Rex Tillerson?


América Latina enfrenta hoy más que nunca una ofensiva de la élite de poder ultraconservadora, la cual viene arrasando en el continente, imponiendo regímenes sujetos a su agenda económica, con el beneplácito de los Estados Unidos. 
El primero de febrero, Rex Tillerson -zar de la política exterior estadounidense- desde la Universidad de Texas, relanzó la Doctrina Monroe, en un discurso efectuada un año después de haber asumido el cargo de Secretario de Estado, tras haber ocupado durante una década el cargo de presidente de la compañía petrolera EXXON. 
El discurso simplemente ratificó lo que ya todos conocíamos. La administración de Donald Trump se quitó la careta en referencia a su visión colonialista de América Latina, a diferencia de las pasadas administraciones gubernamentales, que mantenían las apariencias en cuanto a los derechos humanos y su implementación. 
Desde el arribo de Trump al poder, las relaciones de los Estados Unidos con América Latina han sido turbulentas. Marcadas por un tono tiránico y las referencias racistas proferidas por el empresario Estadounidense, el que utilizó como promesa de campaña electoral, la construcción de una muralla a lo largo de la frontera de Estados Unidos con México, además de rescindir del tratado de libre comercio con ese país. 
“America para los americanos” sintetiza la esencia de la Doctrina Monroe, la cual fue elaborada en 1823 por John Quincy Adams, durante la administración de James Monroe. Para1880 los Estados Unidos emitió el Corolario Rutherford Hayes en el cual indicó que «...Para evitar la injerencia de imperialismos extra continentales en América, los Estados Unidos debían ejercer el control exclusivo sobre cualquier canal interoceánico que se construyese’». 
En 1904, el entonces presidente estadounidense Theodore Roosevelt emitió el "Corolario de 1904", conocido como Corolario Roosevelt, el que establecía “si un país europeo amenazaba o ponía en peligro los derechos o propiedades de ciudadanos o empresas estadounidenses, el gobierno estadounidense estaba obligado a intervenir en los asuntos de ese país para reordenarlo”. Esa determinación fue tomada ante el bombardeo de Maracaibo, puerto que fue asediado por la flota alemana como medida de presión para lograr el pago de la deuda que Venezuela había contraído con ese país europeo. Ese corolario fue conocido también como la política del Garrote (Big Stick), afirmando además que Estado Unidos estaba en la obligación de intervenir en países “desquiciados” para restablecer el estado de derecho. Para 1928, Estados Unidos emitió el Memorándum Clark, escrito por Calvin Coolilidge, en el cual se incluía el uso de la fuerza militar para intervenir en las naciones latinoamericanas. 
En el discurso de Rex Tellirson, fue notoria la evocación de la Doctrina Monroe como uno de los ejes de la política exterior estadounidense en América Latina en el siglo XXI. Más allá del tono neocolonial, quedó clara la diferencia entre la “democracia” de las naciones afines al mandato de Trump y los supuestos opositores. Tillerson al ser increpado al final de su discurso por uno de los asistentes sobre el caso de Honduras respondió: “No puede haber comparación entre el proceso electoral que se realizó en Honduras y el proceso electoral que se desarrolla en Venezuela. No están cerca uno del otro”. 
Es interesante que para Tillerson Honduras sea un paradigma de democracia, mientras el país ha sido señalado en un estudio efectuado por el Carnegie Endowmwnt for Internacional Peace como un lupanar, y varios miembros de la élite política y sus familiares desfilan por las cortes de los Estados Unidos acusados de estar involucrados en el narcotráfico, además que los miembros de la policía nacional han acusados de sicariato y trafico de drogas; mientras en el país en los últimos ocho años ha tenido más de 400 masacres y supera los 50 mil muertos. 
La percepción existente entre buena parte del pueblo hondureño es que vivimos en un estado más putrefacto que fallido, donde la necropolítica se ha institucionalizado, siendo el terror y la ausencia de un estado de ley, los ingredientes de la pesadilla en que vivimos. 
A escasos días de cumplirse los dos años del asesinato de nuestra hermana Berta Cáceres, episodio en el cual participaron como hechores materiales desde un instructor de la Policía Militar hasta ejecutivos de la empresa de energía DESA, la aplicación de justicia se percibe como lejana. El Estado rehuye inculpar a los autores materiales del crimen entre los cuales aparentemente figuran desde banqueros hasta funcionarios estatales. 
Los más de 120 defensores del medio ambiente que han sido asesinados en el país desde el 2010, es un indicador de la guerra no tan silente que se viene librando en contra del pueblo Hondureño, por parte del actual partido en el poder, el que ha saqueado el país, además de haber asaltado la institucionalidad, para así lograr evadir cualquier posible aplicación de justicia. 
Con el discurso pronunciando por Tillerson en su Alma Mater previo a su primera gira por Latinoamerica, quedó claro que en la era de Trump-Tillerson, la política de derechos humanos iniciada por el ex presidente Carter, ha quedado soterrada dando la prioridad a los intereses económicos del imperio. Los humanos de derecha tiene la última palabra sobre los derechos humanos

“Lula es la piedra en el zapato del golpe


Entrevista a Paulo Pimenta, diputado del Partido de los Trabajadores de Brasil


Página 12
Nacido hace 52 años en Santa María, una ciudad del Estado de Rio Grande do Sul, Paulo Pimenta es diputado nacional del Partido de los Trabajadores, cargo que ocupó por primera vez en 2003, cuando Luiz Inácio Lula da Silva estrenó su mandato. El PT le encomendó ser el contacto con los comités de solidaridad en el exterior. En el caso argentino no se puede quejar: pasó por Buenos Aires para inaugurar el Comité Argentino de Solidaridad con Lula y una semana después ya se formó el Comité Argentino de Solidaridad Lula Presidente. 
“¿Sigue sin haber Plan B?”, le preguntó PáginaI12 a Pimenta en una oficina de la Central de Trabajadores Argentinos. 
“Hay. Solo que el Plan A es Lula, el Plan B es Lula, el Plan C es Lula, el Plan d es Lula...Y no es solo una decisión electoral. Aceptar una elección sin la participación de Lula sería admitir la criminalización. Legitimaríamos unas elecciones que desde nuestro punto de vista serían un fraude. A la vez, nos quitaría legitimidad en la denuncia del golpe.” 
De la primera reunión con Pimenta participaron, entre otros, el anfitrión Hugo Yasky y su compañero Pedro Wasiejko, el ex canciller Jorge Taiana, el ex ministro de Trabajo Carlos Tomada, el ex vicepresidente Amado Boudou, los diputados  Daniel Filmus y Guillermo Carmona, la ex embajadora Alicia Castro, los parlamentarios Mercosur Oscar Laborde, Fernanda Gil Lozano, Edgardo Esteban y Julia Perié, el rector de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo Nicolás Trotta, el latinoamericanista Jorge Rachid y la dirigente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos Teresa Piñero. La mayoría de ellos volvió a reunirse el viernes último en la UMET, con el añadido del dirigente docente Roberto Baradel y del ex embajador en el Vaticano Eduardo Valdés. 
Laborde, organizador del comité, dijo a este diario que harán un acto en Buenos Aires con Pimenta en el que hablará Lula por videoconferencia, que participarán de la caravana lulista en Sao Borja el 21 de marzo y que estarán presentes cuando se encuentren Lula y el ex presidente uruguayo Pepe Mujica en Santana do Livramento y Rivera el 21 de marzo. Unos días después, el 26, realizarán un seminario internacional sobre la democracia en la región con la presencia de Lula en Foz do Iguazú. 
Martin Granovsky.- ¿Tienen estimaciones de cuánto alcanzaría el voto en blanco si Lula no fuera aceptado como candidato?
Paulo Pimenta.– Podría llegar hasta el 70 %. Y obviamente los candidatos obtendrían un porcentaje bajo, quizás por debajo de un 10 por ciento cada uno.
Martin Granovsky.- Hoy el ultraderechista Jair Bolsonaro aparece con un 16 o 18 % de intención de voto. 
Paulo Pimenta.– Pero no consigue ser el candidato de los golpistas. Están en problemas: cualquier presidente electo con el 70 % de votos blancos y nulos no tendría ninguna autoridad. Si no hay una elección verdaderamente libre, si el proyecto vencedor no conquista ese derecho mediante el voto, la crisis se hará cada vez peor. Las elecciones suponen un pacto de legitimidad. Reconocen el terreno común de una elección limpia. 
Martin Granovsky.- Los sondeos muestran a Lula ganando en primera vuelta y ya con un 62 % en el ballottage. Pero ese apoyo pasivo no parece traducirse en un respaldo masivo a escala de todo Brasil.
Paulo Pimenta.– ¿Usted habla de movilizaciones, por ejemplo?
Martin Granovsky.- Exactamente.
Paulo Pimenta.– La sociedad brasileña fue sometida a un proceso que llevó a movilizaciones importantes que pedían el alejamiento de Dilma. Eso dejó una cicatriz muy grande. Mucha gente salió a la calle convencida de que sin Dilma habría más combate a la corrupción, crecería la economía otra vez, habría más desarrollo... Pero se vio frustrada en sus expectativas. Al día siguiente de su derrocamiento una pandilla de bandidos se hizo del poder y aumentó el desempleo. La movilización no se da en el punto que desearíamos porque hay una especie de anestesia. Quizás esa anestesia se vaya diluyendo con el tiempo y con las medidas concretas del gobierno Temer.
Martin Granovsky.- Como si fuera una confrontación entre aquellas ilusiones y la realidad.
Paulo Pimenta.– Sí. Tal vez de ese modo se recupere el sentido de las cosas. Ahora va quedando claro que el golpe cambia la vida. Para peor. En Brasil estamos discutiendo la reforma de la jubilación. El gobierno quiere empeorar el sistema previsional. Disminuir la cobertura y aumentar los años de aportes. Cualquiera lo entiende, porque tiene que ver con el día a día de cada uno. Modificar el uso de los recursos del Présal, de los yacimientos de petróleo ubicados a gran profundidad, es una medida gravísima. Pero se entiende menos. Lo mismo pasa con las previsiones de gasto público. En cambio el tema de la jubilación es palpable y quizás aumente la capacidad de movilización y de resistencia. Le aporto otro dato al análisis sobre las movilizaciones. Brasil es muy diversificado. Sao Paulo no es lo mismo que Estados como Acre o Piauí. Y no se puede lograr la misma repercusión al mismo tiempo. Sabemos que comparado con el de la Argentina y de otros países el índice movilización deja mucho que desear. Vamos a ver si logramos que eso cambie. Lula reúne multitudes donde va.
Martin Granovsky.- ¿Qué cosas despierta Lula?
Paulo Pimenta.– En él la gente deposita confianza y esperanza. Ni hablar en el Nordeste, donde su caravana de 22 días fue una explosión popular. Hoy Lula está por encima del propio Partido de los Trabajadores y de cualquier partido. Reúne multitudes. Por eso es perseguido. Lula es la única fuerza capaz de derrotar a las élites. Si hace unos meses hubieran puesto los ingredientes en un manual de ciencia política, el pronóstico seguro habría sido la deshidratación de su capital electoral. Pero aumentó. Lula es como la masa para el pan. Cuando más la golpeás, más crece. Gana en todos los escenarios electorales, contra cualquiera. Es la gran piedra en el zapato del golpe. Y va a cumplir 72 años en octubre pero no consiguieron destruir su resistencia. 
Martin Granovsky.- Al mismo tiempo, no dejan de atacarlo con medidas judiciales.
Paulo Pimenta.– E incluso sin pruebas. Como tiene 72 años, calculan que cualquier medida que lo deje afuera del proceso electoral será correrlo de la vida pública. Se equivocan. Su caso repercutirá cada vez más dentro y fuera de Brasil. Aumentará en la sociedad la percepción de injusticia y bajará aún más la credibilidad del Poder Judicial. 
Martin Granovsky.- El plazo para la inscripción de las fórmulas vence el 15 de agosto. 
Paulo Pimenta.– Es así. A partir de allí se abre un plazo para impugnaciones. Siete días. Hasta podría alargarse a un mes. 
Martin Granovsky.- Un mes más sería 15 de septiembre. La primera vuelta es el 7 de octubre. 
Paulo Pimenta.– Tal cual. Si la Justicia electoral no permite la candidatura de Lula iríamos a la Suprema Corte. El punto es que el contenido de la urna electrónica debe ser cerrado un mes antes del 7 de octubre. O sea que la cara de Lula estará presente. ¿Qué pasa si mucha gente igual lo vota el día de las elecciones, la cifra se suma a los blancos y los nulos y el porcentaje es altístimo? 
Martin Granovsky.- ¿Impedirá que la Suprema Corte se pronuncie?
Paulo Pimenta.– No, pero fallará sobre un presidente, no un candidato.
Martin Granovsky.- ¿Sobre un presidente electo?
Paulo Pimenta.– Electo, sí. Por eso decimos que el factor Lula define todo. Mire, el 20 de febrero se hará una reunión de fundaciones de varios partidos. La Perseu Abramo, que es del PT, y las fundaciones del Partido Comunista, del Partido Socialista de Brasil, del Partido Democrático Trabalhista y del PSol. Se reunirán en Brasilia para llegar a una base programática convergente. El título del documento de trabajo es “Unidad para reconstruir Brasil”. Queremos llegar a una plataforma única. 
Martin Granovsky.- ¿Con qué ejes?
Paulo Pimenta.– Una plataforma única con tres áreas básicas. La primera es la defensa de la democracia. Elecciones libres, reglas justas de financiamiento de las campañas, limitación del poder de los grandes medios, control externo del Poder Judicial. Segundo eje, defensa de la soberanía. Preservación del Présal, cambio en el sistema de venta de tierras a extranjeros. Tercer eje, defensa de derechos. Que no destruyan la jubilación y el gasto social. 
Martin Granovsky.- El 7 de octubre no hay solo elecciones presidenciales. También se renueva el Congreso. ¿Qué hará el PT en ese campo? 
Paulo Pimenta.– Trabajar para aumentar nuestra bancada. En 2003, cuando asumió, Lula tenía solo el 20 por ciento del Parlamento. Ese objetivo confluirá con la defensa de Lula. Todo es parte de una misma campaña. Lula iniciará una gira más giras. Y se encontrará con Pepe Mujica en Santana do Livramento.
Martin Granovsky.- ¿Dónde estará Pepe?
Paulo Pimenta.– En Rivera, Uruguay. Usted sabe que la frontera entre Brasil y Uruguay es una calle de las dos ciudades.
Martin Granovsky.- Y que en Santa do Livramento José Hernández escribió parte del Martín Fierro. Es una zona de integración.
Paulo Pimenta.– Buen punto para recordar que los procesos nunca abarcan a un solo país. Para entender Brasil hay que mirar hacia la región y hacia el mundo. Es evidente que hay un proceso de reorganización del capital internacional. Un proceso de superconcentración y cambio de reglas. Esto afecta a una zona como Sudamérica, con alimentos, el 20 por ciento del agua potable si se toma solamente la cuenca del Amazonas y 500 mil barriles de petróleo solo contando Brasil y Venezuela. Trabajaban juntos Lula, Néstor Krichner, Hugo Chávez, Cristina, Dilma, Rafael Correa, Evo Morales... Todos. Mientras tanto participaban de cursos en el exterior, recibían financiamiento y eran entrenados cientos de jueces, de jóvenes, de organizaciones no gubernamentales... 
Martin Granovsky.- Los conservadores, sin embargo, están contentos. Dicen que Brasil vuelve a crecer.
Paulo Pimenta.– Eso pasa cuando estabas en el subsuelo. El capitalismo es un sistema de ciclos. Baja y sube. Pero endiosar la deflación como solución de la inflación es como festejar que alguien no tiene caries porque perdió todos los dientes. Aumentó mucho el número de gente que vive en situación de calle. Grupos enormes. En nuestros gobiernos ya no vivía gente debajo de los puentes de las autopistas. Ahora están llenos. No me olvido más de una de las reuniones del PT. Cuando iba para la sede, que está cerca de la Praca da Sé en San Pablo, vi un mar de gente durmiendo al aire libre a las ocho y media de la mañana. Con frazadas. Y los que duermen en la playa, en Río, llegaron a un número jamás visto. Se mueren de hambre. Ni siquiera llegan al trabajo intermitente, que ya empezó a regir. Se puede trabajar hasta un máximo de cinco horas por día, con un ingreso total de 7,50 dólares. Si se suman los trechos no se llega a medio salario mínimo por mes. Adiós jubilación o cobertura médico: los aportes son insuficientes. Y lo que no es intermitente es tercerizado. En algunos municipios no contratan profesores. Contratan horas de matemática. Eso no sale en TV Globo. Cuando fueron las manifestaciones de 2013 contra Dilma y por el transporte gratis, Globo hasta levantó su telenovela de la tarde para transmitir las noticias. Por eso creyeron que después la misma gente iba a salir a la calle a vivar a Michel Temer y a votarlo. No pasó ni de lejos. Entonces reforzaron los mecanismos judiciales ilícitos. La forma en que usan la delación premiada es como sucedía con la tortura en tiempos de la dictadura. Apresan a un sospechoso. Lo aíslan. Después apresan a la mujer y a las dos hijas. Más tarde las sueltan y dan este mensaje: “Si no entrás en la delación premiada las volvemos a encarcelar en un mes. Pensalo”. Y para colmo no se puede acordar la delación premiada con cualquier abogado. Descubrimos que hay estudios determinados, como en lo que se llama Panela de Curitiba. El que no firma con ellos no logra nada. 
Martin Granovsky.- A veces los observadores argentinos de la situación brasileña dicen que al menos allá la Justicia se ocupa de todos los partidos.
Paulo Pimenta.– No es así. No hay ningún tucano preso. Y hay situaciones escandalosas. Prisiones domiciliarias en mansiones. Un delator de Transpetrol vive en una mansión equivalente a un siete estrellas. Otro, Paulo Roberto, reformó un sitio en Petrópolis. Otro más se aburría y pidió que autorizasen a sus amigos a que pudieran entrar para jugar tenis con él. Porque su mansión tiene cancha de tenis. Otro pidió que autorizasen a entrar gente para jugar al tenis. El ex gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, tiene que afrontar cargos en la Justicia. Que los afronte. Pero que alguien me explique por qué fue trasladado con cadenas y un cinturón de la Edad Media. O que alguien explique la muerte del ex rector de la Universidad Federal de Santa Catarina, Luiz Carlos Cancellier. Al arrestarlo lo encapucharon. Al final de la tarde lo metieron en la celda. Después lo soltaron pero le prohibieron tener contacto con cualquier otro. Fue separado de su cargo. Quedó muy mal. Un día fue a un shopping de Florianopolis y se tiró de un décimo piso.

PPK y la mafia apro-fujimorista se hunden

Trump busca traer la guerra hacia América Latina


El Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump declaró recientemente que los Latinos son como las serpientes. Ese es el nivel de desprecio que el Mandatario yanqui tiene hacia los habitantes del sur del rio Bravo, que siempre fueron considerados “inferiores” por los habitantes del “norte”. Y ese es el sentido de la política que el gobierno norteamericano busca imponer de sus afines en la Cumbre de las América prevista para el mes de abril.
Mientras la ofensiva yanqui se despliega abiertamente, los peruanos sufren los efectos de una política crecientemente reaccionaria, impuesta por una super alianza contra la voluntad ciudadana. Una mirada al escenario global nos permitirá tener una más clara de lo que aseveremos.
En la Cumbre de las Américas se juegan las cartas del imperio
El gobierno de los Estados Unidos tiene diversas maneras de imponer su política a las administraciones de esta parte del continente. Una de ellas, es la de reunirlas periódicamente en eventos en los que “analiza” el escenario en función de los intereses de la clase dominante. En las condiciones de hoy, la “perla mayor” de estos eventos es, por cierto la Cumbre de las Américas, a la que se dio pase la administración yanqui desde 1994 cuando creyó tener en sus manos la hegemonía mundial.
En esta cita, prevista para el mes de abril, la Casa Blanca busca consolidar su dominio territorial doblegando voluntades y derribando resistencias. Para ese efecto, desde un inicio se apoyó en el más incondicional de sus servidores en esta área, Pedro Pablo Kuczynski, confiándole el liderazgo de la batalla contra el proceso emancipador latinoamericano, que encarna el régimen bolivariano de Venezuela.
El Mandatario peruano buscó servilmente cumplir el dictado de Washington y desplegó una constante ofensiva contra Nicolás Maduro Moros, el Presidente de Venezuela, pretendiendo denigrar su imagen y descalificar su política. Para ese efecto, tuvo por cierto, el apoyo activo de la “prensa grande” y los partidos más reaccionarios, así como la adhesión plena de la clase dominante que se empeñó en una sorda batallas contra el pueblo venezolano y su conducción revolucionaria.
Recordemos que Estados Unidos pretendió, en el marco de la OEA, aprobar sanciónes contra Venezuela en el transcurso del 2016, pero fracasó ruidosamente en el intento porque la mayoría de Estados Signatarios de la Organización, esta vez le negaron su respaldo. Fue a consecuencia de esa humillante derrota que el gobierno USA resolvió impulsar la creación del “Grupo de Lima” un núcleo de 12 países que enfilaron sus baterías contra Caracas. Sobrestimando su potencialidad y creyendo manejar a Estados y Gobiernos a su antojo, la Casa Blanca se empeñó esta vez en asegurar la exclusión del Jefe de Estado Venezolano en la cita que tendrá lugar en nuestra capital. Fue ese el motivo de la gira que por esta parte de América hizo recientemente Rex Tillerson, el Secretario de Estado yanqui.
Ante el “Grupo de Lima”, Cayetana Aljovin expuso el deseo de Pedro Pablo Kuczynki de impedir la presencia de Nicolás Maduro en la Cumbre. Hoy se sabe que los asistentes, en esa circunstancia le expresaron su “comprensión”, pero no compartieron esa idea, ni la respaldaron. No obstante la “parte” peruana cantó victoria prematura y “des-invito” a Nicolás Maduro en un acto sin precedentes en la vida diplomática de nuestros Estados.
Poco a poco los gobiernos han ido descalificando esa opción. Primero, fue Bolivia, luego Cuba. Inmediatamente después, Uruguay -miembro del Grupo de Lima-. Después, Nicaragua, Ecuador y El Salvador. Ya hoy hay un significativo núcleo de países que rechazan cualquier discriminación en la Cumbre, y que podrían no asistir al evento o retirarse de él, si se consumara el propósito del Imperio planteado por PPK.
Lo real es que no existe basamento alguno para excluir a nadie de la Cumbre de Lima. Y que los argumentos planteados carecen totalmente de sustento. Por lo demás, en nuestro continente hay gobiernos como el de Temer, en Brasil; o Hernández, en Honduras; o incluso PPK en el Perú, en los que la corrupción es proverbial y sus autoridades están altamente cuestionadas por la población.
En el manejo del tema de la Cumbre, por lo demás, la Cancillería peruana ha actuado con una torpeza inigualable. Yendo incluso más allá, y con un ánimo bélico extremo la Vice Presidenta Mercedes Araoz se ha permitido asegurar que “derribarán” al avión que traiga a Lima al Presidente de Venezuela a Lima. Esto ha servido solamente para descalificar incluso a nuestro país cono sede de la Cumbre.
Hay que considerar, adicionalmente, que PPK está al filo de la navaja. Y hay muchos que aseguran que no pasará de marzo o abril en su gestión gubernativa porque concita un amplio rechazo ciudadano. El tema del Indulto a Fujimori dictado en diciembre pasado lo ha descalificado enormemente pero eso también ha ocurrido con las denuncias que se han hecho en diversos medios y que acreditan la comisión de graves delitos de función en complicidad con Odrebrecht y otras empresas. Si a eso se le suman errores de política concreta, tendremos una situación en la que se hace virtualmente insostenible la concreción de la cumbre en nuestra capital.
Probablemente el más reciente viaje a América del Sur de un funcionario yanqui -Thomas Shannon, Sub Secretario de Estado, que visita Ecuador, Colombia y Chile entre el 26 de febrero y el 3 de marzo- tenga que ver con la posibilidad de trasladar la Cumbre a Santiago, dada la situación que se ha creado aquí. El hecho que se haya eliminado Lima como lugar de visita de Shannon, y que más se haya incluido a Santiago como destino, es un elemento referencial muy concreto.
El mandatario venezolano Nicolás Maduro estará en Santiago el 11 de marzo en la asunción de mando del Presidente Sebastián Piñera. Civilizadamente recibido en la capital mapochina, podría volver allí en abril. Por lo demás al nuevo mandatario chileno, acosado como estará por una oposición de izquierda ciertamente poderosa, no le caerá nada mal inaugurar su gestión gubernativa con una Cumbre pluralista, y respetuosa de diferencias, como podría haber sido la de Lima.
En todo caso, en una u otra sede, la política del Imperio seguirá siendo la misma. Empeñada en traer la guerra del Medio Oriente a nuestro suelo para acabar con fuego graneado las experiencias liberadoras de nuestros pueblos. Es de vital importancia bloquear y neutralizar esa política de exterminio y muerte.
PPK y la mafia apro-fujimorista se hunden
Mientras esto ocurre, en nuestro país el gobierno de Kuczynski hace agua por todas partes y la Mafia apro-fujimrorista conoce momentos complicados y difíciles para su propia subsistencia.
Las encuestas señalan que PPK ha caído al 15% de aceptación ciudadanas; que el 83% considera que el Indulto que dio a Fujimori fue resultado de un “negocio” político, y casi el 60% opina que Kuzcynski debe salir de la Presidencia de la República, via vacancia, o renuncia al cargo.
EL tema del indulto y la manera cómo fue manejado; el “pacto” tácito que ha logrado con el fujimorismo y el APRA para establecer un Gabinete de “reconciliación y unidad”; la obsesión por “atender” a los migrantes venezolanos que arriban a nuestro país otorgándoles beneficios que no tienen los peruanos; el pésimo manejo que la Cancillería y el Gobierno Central han hecho de la Cumbre de las Américas y sus derivaciones; ha generado una suma intensa de oposiciones de di verso signo.
En los últimos dos meses, en efecto, ha crecido sustantivamente el rechazo popular a la política del gobierno y se han multiplicado las acciones de protesta en Lima y en muchas otras ciudades del interior del país. En muy poco tiempo el movimiento popular ha crecido y acrecentado su combatividad, como ha ocurrido en el periodo comprendido entre diciembre del 2017 y febrero del 2018. Y en todas las acciones, el pueblo enfervorizado ha repudiado a la Mafia, la corrupción y a la administración de PPK por considerarla inmoral y capituladora.
En este periodo, aleatoriamente, PPK ha perdido el apoyo de las pocas figuras política que respaldaban su gestión gubernativa, como es el caso de Gino Costa, Belaunde y Zevallos, congresistas que se han proclamado “independientes” y que mantienen una cierta estima ciudadana. Por lo demás el fujimorismo no ha cambiado la actitud belicosa que exhibía en el pasado contra PPK. La conserva, y la usa para sus conveniencias.
Hoy mismo, en efecto, levanta agresivamente la amenazada de una nueva “revocatoria” contra PPK, pero seguramente no hará uso de ella. Intentará más bien “negociarla” a cambio de beneficios concretos. Le interesa vivamente lograr que el Perú se retire de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, para que no se vea obligado a cumplir lo que ese tribunal disponga respecto al indulto a Fujimori. Buscará arribar a un “acuerdo” entonces para no apoyar la Vacancia Presidencial a cambio que PPK retire al Perú del Tratado de San José y sus extensiones; y pedirá, adicionalmente, la cabeza de los miembros del Tribunal Constitucional que han hecho resistencia a la Mafia en temas recientes.
Para lograr estos propósitos, la Mafia se vale de todos los recursos. Hoy exige el restablecimiento de la Pena de Muerte, para justificar su retiro de la CIDH. Y asuma esa conducta usando en su beneficio los crímenes horrendos cometidos contra mujeres, y aun niñas, por parte de depravados sexuales, a los que la sociedad rechaza firmemente. Se vale, por cierto, del repudio ciudadano a estos crímenes que, explotados pasionalmente, derivan en exigencias impensadas en torno a la Pena de Muerte.
Más recientemente el fujimorismo ha aprobado dos disposiciones igualmente condenables. Por un lado, ha dispuesto que los jóvenes trabajen tres años sin remuneración alguna en las empresas para obtener “experiencia laboral”. De este modo ha generado una suerte retorno a la esclavitud, alentando los espíritus más crematísticos de los empresarios. Roque Benavides, Presidente de CONFIEP, ha aprovechado del tema para asegurar que los jóvenes no solamente no deben obtener remuneración alguna sino, por el contrario, deben pagar para las empresas les permitan asegurar esa “experiencia laboral” ofertada. En otras palabras, pagar para ser admitidos como esclavos.
El Fujimorismo ha defendido “con todo” ese proyecto de la congresista Rosa Bartra, y ella misma lo ha justificado plenamente sosteniendo incluso que los que lo denuncian, son “terroristas”, y como tales deben ser enfrentados.
Y la otra disposición igualmente repudiable es la que ofrece a las personas mayores de 65 años y que carecen de pensión de cesantía o jubilación, otorgarles una, a condición que dejen su vivienda en hipoteca, a fin que cuando mueran, ella revierte en beneficio de la entidad que les otorga ese “beneficio”.
Disposiciones de ese corte, y los argumentos expuestos para justificarlos, revelan la entraña neo nazi del fujimorismo y constituyen un serio llamado de alerta a la ciudadanía, y sobre todo a jóvenes y ancianos, víctimas directas de estas acciones seudo legales.
La unidad hay que promioverla ahora con mayor fuerza
En este contexto de la crisis, el movimiento popular debe fortalecer su unidad y consolidar sus luchas. Si algunos se hicieron la ilusión de construir una unidad simplemente electoral la vida los ha puesto ante una realidad mucho más definida hay que construir la unidad política y de masas de nuestros pueblos, para batir a nuestros adversarios: La mafia Apro-Fujimorista y PPK.
El tema de la Cumbre ha abierta la puerta esa unidad. No solamente por haber puesto en la mesa del debate el “caso” de Venezuela, sino porque a partir de allí ha sido posible elevar el interés de amplios sectores en torno a Donald Trump y su política de guerra y alentar la necesidad de cerrar filas contra ella.
Por eso, ahora que las fuerzas más conservadoras y los enemigos de Venezuela buscan convocar un “acto de masas” para el Jueves 12 de abril, a las 5 de la tarde en la Plaza San Martin, hay que recoger la idea de concentrar ese mismo día, a esa misma hora, y en ese mismo lugar una gran concentración civica para repudiar la visita de Donald Trump y su politica de guerra.
La unidad, para este efecto, debe aplicarse no sólo en sentido horizontal, ganando a nuevas fuerzas; sino que también debe profundizarse de manera vertical haciendo que llegue a la base misma de la sociedad, para que nos se quede en “las cúpulas” sino que gane a multitudes, a todo el pueblo, que llegue a millones de peruanos y los “gane” para una prédica de clase con un definido contenido anti imperialista, patriótico y revolucionario.
Esa unidad nos permitirá avanzar en todos los terrenos, incluso en el electoral, para usarlo en las condiciones que eso sea posible, aun sin afincar ilusiones de ese signo, sino con la idea clara de transitar por todos los escenarios de la confrontación social para –como decía Mariátegui- sembrar conciencia de clase, sentimiento de clase.
Si, finalmente, la Cumbre de las Américas, se hace en Lima, hay que participar en todas las tareas que ello implique, tanto en los escenarios complementarios de la Cumbre, como en la variante alternativa, la Cumbre de los Pueblos, en la que las organizaciones sociales y de masas debatirán temas que interesan a millones de latinoamericanos.
Varios de los gobiernos que asistan a la Cumbre –en Lima, en Santiago o en cualquier otro lugar- carecen realmente de autoridad moral para hablar de la lucha contra la corrupción, porque están diezmados por ella: no garantizan ningún nivel de gobernabilidad y viven a espaldas de la democracia verdadera. Los pueblos, en cambio, si tienen derechos, y voluntad, de afirmar los más altos valores de la dignidad y de la justicia, que son recogidos por los grandes hombre de nuestra historia

Gustavo Espinoza Montesinos, Centro de Estudios Democracia, Independencia y Soberanía (CEDIS)  

La ocupación militar de Río de Janeiro

Eric Nepomuceno

Hace poco más de tres meses, afirmé en este espacio que la situación de violencia en mi ciudad, Río de Janeiro, era asustadora. Escribí que el Estado tenía un gobernador inepto y omiso, que la clase política estaba ahogada en corrupción, que la alianza entre narcotraficantes y policías estaba plenamente establecida, que había diputados estatales que dependían directa o indirectamente de los cárteles que controlaban vastas extensiones territoriales de la ciudad. Y afirmé que todo indicaba que la única salida sería una intervención federal, pero que tal medida era impensable para un gobierno nacional que, además de ser rechazado por 90 por ciento de la opinión pública, también estaba plagado de corruptos.

Bueno: en el Brasil de hoy, nada es impensable, y lo acaba de comprobar Michel Temer, el presidente ilegítimo que integra el más formidable grupo de bandoleros que forman un gobierno en la historia de la República. Hace poco más de una semana, determinó una intervención militar en Río de Janeiro. Eso significa que todo el aparato de seguridad del Estado –policía judicial, policía militar, sistema carcelario y hasta el cuerpo de bomberos– está bajo el comando de un general del Ejército, Walter Braga Netto, quien, a su vez, no se reportará al inútil gobernador Luis Fernando Pezão, sino directamente al ministro de Defensa, Raul Jungmann.
Sin embargo, hay mucho por detrás de la medida decretada por Temer. Teóricamente, se intervino solamente en lo que se refiere a seguridad pública, pero la verdad es más amplia: se trata de una jugada de altísimo riesgo. Basta con recordar que a lo largo de los últimos nueve años y medio, las fuerzas armadas, en especial el Ejército, intervinieron 12 veces en Río, especialmente en la capital. Pero lo hicieron siempre en situaciones puntuales, a pedidos del gobernador de turno y siempre en conjunto con las fuerzas locales de seguridad.
Los resultados han sido ínfimos y las acciones dejaron, principalmente entre los moradores de las favelas, un sentimiento –muy justificado– de violencia y humillación.
Ahora, al nombrar un general como interventor en todo lo que se refiere a la seguridad pública, Temer abre espacio para que Braga Netto pueda nombrar, cesar, alterar o lo que quiera en toda la estructura de personal de seguridad pública. El general ya determinó acciones de represión en los bastiones del narcotráfico, que controla prácticamente todas las favelas donde viven más de un millón de habitantes. Las escenas de humillación pasaron a ser parte del cotidiano: niños tienen sus mochilas escolares revisadas y los moradores son fotografiados al salir para el trabajo.
La segunda más rica y poblada provincia brasileña, y principalmente su capital, especie de vidriera del país a los ojos del mundo, vive, concretamente, bajo intervención militar.
Es una medida inédita, de especial gravedad y que seguramente será de escasísima utilidad. Los soldados del ejército son entrenados para combatir enemigos, no para investigar y efectuar prisiones. Eso, para no mencionar que en su abrumadora mayoría desconocen no sólo la ciudad de Río, sino también los callejones y vericuetos de los cerros controlados por pandillas muy bien armadas y que poco o nada tienen que perder.
Prácticamente en unísono, los más prestigiados y respetados estudiosos del tema de la seguridad pública en Río se manifestaron de manera contundente contra la iniciativa de Temer. Dicen que se trata de otro paso más en la dirección de siempre: se sacraliza el mito de que la solución pasa por el ejército, y que la militarización es la salida.
¿Por qué, entonces, la intervención militar?
Para empezar, por la visibilidad y por la campaña incesante de los grandes medios de comunicación, otra vez con TV Globo a la cabeza. Ahora mismo, durante el carnaval, la emisora mostró la alegría de la fiesta en todas las capitales del país, pero cuando se trató de Río, las imágenes repetidas infinitamente eran de violencia.
Y, además, porque Temer calculó que, al adoptar una medida que agradara a las clases medias y con impacto en los sectores más conservadores del país, podrá provocar algún aumento en su nula popularidad. Y, por fin, una razón concreta: mientras haya alguna intervención federal donde sea en el país, ninguna enmienda constitucional podrá ser aprobada en el Congreso.
En el fondo, de eso se trata: la tenebrosa reforma del sistema de jubilaciones y pensiones defendida a hierro y fuego por Temer y los dueños del capital no podrá ser votada en el Congreso. O, mejor dicho, no podrá ser derrotada como fatalmente ocurriría.
Temer se libra de un tema impopular y busca darle algún brillo a su más que opaca figura. Abre espacio para presentarse a la relección.
Lo que quizá no sepa es que en realidad puso las dos manos en el fuego. Cuando ocurra algún enfrentamiento y las balas perdidas alcancen algún inocente, o cuando mueran militares, ¿qué pasará?
Y más: los que serán agredidos y humillados por su iniciativa no serán los traficantes, sino los moradores ya abandonados de las favelas que, a propósito, también son electores.

martes, 27 de febrero de 2018

La película Black Panther reabre el debate sobre el encarcelamiento de los auténticos Panteras Negras


The Guardian / El Diario (España)

Varios miembros de los Panteras Negras continúan en prisión 40 años después por delitos que ellos niegan haber cometido. "Muchos de ellos están en las peores cárceles y soportando las peores condiciones, y están envejeciendo y tienen problemas de salud", dice Sekou Odinga, que pasó 33 años en prisión.






Bobby Seale y Huey Newton, dos de los fundadores de los Panteras Negras
Cuando salió de la cárcel en 2014, Sekou Odinga se sintió como si acabara de aterrizar en un país desconocido. Después de pasar 33 años entre rejas, el exlíder del partido Pantera Negra tuvo que lidiar con un país que no reconocía, una tecnología extraña y unos nietos que nunca había abrazado.
Aunque celebró con su familia y simpatizantes que volvía a ser un hombre libre, Odinga, de 73 años, también siguió pensando en todos aquellos defensores de los derechos humanos que no habían tenido tanta suerte: "Siempre me acompaña la sensación de que no quiero dejar a nadie atrás".
Sus partidarios se reunieron el pasado fin de semana ante los cines de Nueva York para proporcionar información a los asistentes al estreno de la taquillera película Black Panther, sobre los auténticos Panteras Negras que defendieron las libertades de los negros en los años sesenta y setenta. Algunos de ellos hoy en prisión han luchado durante décadas por conseguir su excarcelación.
La película, que ya es un récord de taquilla, está ambientada en un país ficticio de África y ha recibido muchos elogios por considerarse que su contenido político llega en el momento oportuno.
No obstante, para algunos activistas, la película de Ryan Coogler y el reparto, integrado en su mayor parte por actores negros, es mucho más que una historia que rompe estereotipos en una industria controlada por cineastas blancos.
Imagen de la película Black Panther
Esta película afrofuturista ha reabierto el debate y los llamamientos de los abogados, las familias y los defensores de los derechos civiles para que se ponga en libertad a más de una docena de exmiembros del Partido Pantera Negra por la Autodefensa (BPP en sus siglas en inglés), un grupo radical fundado en 1966 en Oakland, California.
"Muchos de ellos están en las peores cárceles y soportando las peores condiciones, y algunos están envejeciendo y tienen problemas de salud", indica Odinga, que fue condenado por el intento de asesinato de policías en la década de los ochenta.
Su detención se produjo en una época en el que el Gobierno de Estados Unidos impulsó medidas para detener, vigilar y perseguir a los movimientos por el poder negro. " Esta es una oportunidad para explicar a la población quiénes eran los héroes Panteras Negras y las condiciones en las que viven".
La película, que empieza en Oakland, se ha estrenado meses después de que se supiera que una unidad antiterrorista del FBI había calificado a algunas personas como "extremistas de identidad negra" bajo la afirmación de que los activistas que se defendían de la brutalidad policial representan una amenaza.
Esta idea recuerda al polémico programa de inteligencia del Gobierno conocido como Cointelpro que fue utilizado para vigilar y desestabilizar a los Panteras Negras y otros grupos de izquierdas.
"No estamos ante criminales"
"Tenemos que explicar a la población que esto ocurrió el pasado y que volverá a pasar si no tenemos cuidado", indica Malkia Cyril, una activista de California cuya madre era una Pantera Negra. Explica que Kamau Sadiki, un ex Pantera Negra que es como un tío para ella, fue condenado por el asesinato de un policía ocurrido décadas antes (1971) y todavía está en la cárcel a pesar de que él asegura que es inocente.
"Necesitamos que la población entienda que no estamos ante criminales que están siendo castigados porque cometieron delitos horrendos; –afirma Cyril– son activistas negros que están siendo castigados por su activismo".
Aunque los Panteras Negras salieron en las noticias por sus causas penales y sus enfrentamientos con la policía, lo cierto es que cuando el partido se fundó su labor se centraba en organizar "programas de supervivencia" para comunidades negras abandonadas por el Gobierno. Estos programas proporcionaban desayuno a los niños y atención sanitaria, y organizaban escuelas para la "liberación".
"Levantaron el ánimo de muchas personas", afirma Ericka Huggins, una exlíder Pantera Negra de Oakland.
Huggins indica que espera que la película difunda este mensaje. Recuerda cuando el exPantera Negra Eddie Conway salió de la cárcel en 2014 después de haber recurrido con éxito su condena por matar a un policía tras pasar 44 años en prisión: "Cuando consiguió atravesar los muros de la cárcel solo mostró amor y pasión".
"Otros también se merecen una oportunidad", afirma.
Muchos han mencionado a Mumia Abu-Jamal, un ex Pantera Negra, que fue condenado a muerte por el asesinato de un policía, y a quien un tribunal conmutósu condena por cadena perpetua sin posibilidad de pedir libertad condicional. En la actualidad sigue luchando por su liberación.
Sus abogados llevan mucho tiempo defendiendo su inocencia y afirman que se le negó un juicio justo. Más recientemente han estado luchando para que se le proporcione el tratamiento médico que necesita.
"Mumia siempre está centrado en su labor para liberar a los negros y a todas las personas oprimidas", indica su abogado Bret Grote. "Es bastante optimista y rebosa energía y vitalidad, y esto es algo que nunca le han podido arrebatar a pesar de todo lo que le han hecho pasar".
Kietryn Zychal, una escritora y activista de Nebraska, señala que verá la película y prestará atención porque así después podrá contársela tan detalladamente como sea posible a Ed Poindexter, otro miembro del Partido Pantera Negra que sigue en la cárcel. Fue condenado a cadena perpetua por una explosión en la que murió un policía. La condena se basó en el controvertido testimonio de un adolescente.
"Es necesario que se conozca su caso fuera de Nebraska", indica Zychal.
Monifa Akinwole-Bandele, una activista cuyo padre era miembro del Partido Pantera Negra afirma que a algunos de ellos que siguen en la cárcel, como Herman Bell, se les niega repetidamente la libertad condicional por la presión de los sindicatos policiales.
Indica que espera que el hecho de que la película muestra personajes negros poderosos inspire a los espectadores del mismo modo que el Partido Pantera Negra la inspiró a ella.
"Los adultos que yo admiraba luchaban contra el racismo en Estados Unidos con valentía", afirma. "Eso tuvo un profundo impacto en mí y en mi visión sobre lo que era posible".
Traducido por Emma Reverter