Guatemala
Hace algunos días, el
presidente de El Salvador, Nayib Bukele, después de afirmar que “la
gente no huye de sus hogares porque quiere, la gente huye de sus hogares
porque siente que tiene que hacerlo”, dijo ante los medios de
comunicación, que la migración de personas hacia Estados Unidos “Es
Nuestra Culpa [...] no hemos podido proporcionar nada. Ni un trabajo
decente, ni una escuela decente”. “tenemos que concentrarnos en mejorar
nuestro país y hacer de nuestro país un lugar donde nadie tenga que
emigrar” y que la migración “debería ser una opción, no una obligación”,
además de afirmar que las “políticas migratorias de Estados Unidos
están “equivocadas. Inmediatamente estas afirmaciones de Bukele,
comenzaron a recorrer el mundo y han sido objeto de muchos análisis,
algunos en contra y otros a favor” [1].
Durante la XXVI Cumbre
Iberoamericana que se celebra en Guatemala, el presidente Evo Morales,
afirmó, refiriéndose a la migración, que “la crisis de migrantes [...]
que se vive en diversas partes del planeta se debe a un fracaso del
sistema mundial, y subrayó que ningún ser humano deber ser considerado
“ilegal. [...] En la actualidad estamos ante una profunda crisis
migratoria a nivel mundial. Esto no es más que un reflejo de que el
sistema ha fracaso: el intervencionismo, las guerras genocidas y los
efecto del cambio climático son algunas de las principales causas” [2].
En este sentido, Bukele, tiene razón al decir que es “nuestra culpa”,
porque nos hemos dejado dominar por este sistema que según Evo Morales,
ya ha fracasado. Este sistema que fracasó desde hace muchos años y que
en su primera campaña el después presidente Bill Clinton, decía; “es la
economía, estúpido”. Es decir, el modelo capitalista, ha fracasado en
todo sentido. No ha sabido proveer de condiciones mínimas para vivir.
Las personas, tienen que asumir su derecho a migrar, porque los países
no han podido y no han querido hacer nada para resolver y que no hemos
podido y “querido”[3] hacer nada.
Roitmann Roseman,
refiriéndose a las democracias de América Latina, dice: “Me llama la
atención el alto grado de conformismo con el que responde la sociedad
ante los postulados y principios provenientes del mundo científico.
Asimismo me preocupa, dice Roitman, que la comunidad científica asuma
este comportamiento conformista y complaciente como un logro positivo de
advenimiento del fin de la incertidumbre histórica” [4]. Para Roitman,
“el conformismo teórico y la aceptación social de los principios sobre
los cuales se hace ciencia, en la actualidad, están fundados en el
mensaje subliminal de la estabilidad y gobernabilidad del orden” [5].
Pero además del conformismo teórico-científico, hay un conformismo
ciudadano, acrítico y como si no estuviera pasando nada o si nos damos
cuenta, siempre no es más fácil, echarle la culpa a los otros y sobre
todo a los pobres. “Si los pobres salen a protestar y toman las calles
para reclamar derechos, rápidamente decimos, que son un atajo de
haraganes”, y si “vemos a un grupo de personas, pasando por nuestro
país, para ir a Estados Unidos, también decimos: “porque se van, si aquí
se puede vivir””. El conformismo y la miopía mental en la que nos ha
sumido el sistema, nos obliga a no ver la realidad y tampoco pensar en
las causas que la origina.
El conformismo es generado por el
nivel de colonización en la que nos encontramos, por parte del modelo
económico. Todos absolutamente todos, principalmente los líderes
políticos, con facilidad se “bajan los pantalones” ante el sistema, no
para resolver los problemas de los pueblos, sino para resolver sus
propios intereses. Por ejemplo, es más fácil, para este aprendiz de
presidente que tenemos, aceptar las condiciones de Estados Unidos, para
convertirnos en un tercer país seguro, que resolver los problemas
sociales que aquejan a la gran mayoría de la población.
Nuestro
país no tiene las condiciones ni políticas, ni sociales, ni económicas
para convertirse en un “tercer país”, además no tenemos ninguna
obligación para hacerlo, sobre todo, porque el culpable de las
movilizaciones de migrantes, es el sistema económico impulsado por el
país del norte. Es el capitalismo, que desde su origen ha sido de
acumulación y en donde unos pocos se han enriquecido.
Sobre
esta idea de la crisis del capitalismo y sus consecuencias, hasta los
grandes defensores del sistema, como Fukuyama, quien años atrás clamaba
por el fin de la historia y por lo tanto, el único sistema valido era el
capitalismo. Después de dos décadas, cambiaba de opinión, al afirmar
que “En este momento, me parece que ciertas cosas que dijo Karl Marx
están resultando ser ciertas. Habló de la crisis de la
sobreproducción... que los trabajadores se empobrecerían y la demanda
sería insuficiente” [6].
La migración y los desplazamientos de
poblaciones hacia las grandes urbes, como Estados Unidos, no es porque
la gente quiera, sino que se siente obligada, porque el modelo
capitalista impulsado por las élites económicas y con apoyo de los
Estados, los ha despojado de sus recursos, además de someterlos a un
nivel violencia muy fuerte, que podríamos considerarlo como una nueva
forma de “esclavitud y control”. Por eso, al no tener otra alternativa,
más que buscar el camino para “salvar la vida” en todo sentido. Como
dicen los migrantes centroamericanos a pasar por Guatemala: “Si estando
en nuestro país vamos a morir, es mejor morir tratando de alcanzar
mejor vida para nuestros hijos”.
La migración se va a detener
cuando la gente pueda lograr tener mejor condiciones de vida en sus
países. Cuando todos sus derechos sean respetados y cumplidos. Cuando en
los países, los líderes políticos trabajen para los pueblos y no para
sus bolsillos. Cuando los oligarcas y burgueses, inviertan su capital en
trabajo y buenos salarios. En una palabra, cuando se termine: “la
explotación del hombre por el hombre”.
Si hasta ahora hemos
logrado parar la compra de helicópteros, que son como regalos de navidad
para un ejército que no sirve para nada. También podemos lograr detener
que este mediocre de presidente, siga convirtiendo a nuestro país en
una colonia gringa y en una cárcel humana de migrantes, hombres y
mujeres que tienen dignidad. Debemos exigir, que estos últimos meses que
lo tenemos como presidente, se ponga a trabajar y deje de estar
haciendo cosas, que no le competen ni le favorecen a Guatemala.
Guatemala, debe ser un país solidario con los migrantes
centroamericanos. Los centroamericanos, los mesoamericanos, los
latinoamericanos tenemos un mismo origen y por lo tanto nos debemos
apoyar. No debemos negar a ser una colonia norteamericana. La migración
es un derecho. No estamos en contra de convertir a Guatemala en un
tercer país, porque se puede acrecentar la violencia, no es así, estamos
en contra, porque el culpable de la migración, es el sistema económico
impulsado por el gobierno del norte y es Estados Unidos, quien debe
generar condiciones humanas para recibir a todos. Y si no lo quiere
hacer, entonces que nos deje construir el modelo que queremos. Un modelo
más humano y justo. Pero para que esto sea una realidad, debemos de
dejar el conformismo y ser más críticos, ante esta situación.
Notas:
3 Énfasis mio
4 Roitmann Rosenmann, Marcos, Las razones de la Democracia en América Latina, Editorial Siglo XXI, México 2006.
5 Ibídem.
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